Someter a referéndum una Constitución catalana en el plazo previsto de 18 meses a partir de ahora (o unos meses después) y constituir un Estado en forma de República fueron dos de los compromisos del nuevo presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en su primera entrevista tras prometer el cargo y la reunión constitutiva del nuevo Govern, los miembros del cual tomaron posesión por la mañana. Puigdemont, en su entrevista en TV3, fue claro en sus objetivos, expresó la máxima voluntad de acuerdos con todos, enfatizó el perfil social de su presidencia y utilizó un conceptó del inicio de la transición española para desmontar ladrillo a ladrillo el régimen franquista. "Vamos a ir de la ley (española) a la ley (catalana)", como rememorando el famoso "de la ley a la ley" del presidente de las Cortes franquistas Torcuato Fernández Miranda.

Aunque han transcurrido pocos días, el mandato Puigdemont tiene, sin duda, unos trazos propios. El primero es la insistencia permanente en el diálogo con las fuerzas de la oposición, a las que ya ha llamado para celebrar una primera ronda de contactos. El segundo, hablar claro y sin subterfugios de cosas tan diferentes como, por ejemplo, "prácticamente nadie me ha llamado" (no sólo ni Rajoy y el Rey, sino que la lista es interminable y va desde todos los presidentes autonómicos hasta la totalidad de los líderes políticos españoles) y únicamente los socialistas le han hecho saber que Pedro Sánchez contactará con él. El tercero, su insistencia en que las personas van por delante de las leyes; expresión que utilizó para hablar de su compromiso para orillar la resolución del Tribunal Constitucional en temas como la pobreza energética. Se inicia una legislatura en que lo seguro es que no será ni fácil ni sencilla.