Para impedir el ejercicio de la democracia que estalló el 1 y el 3 de octubre en una gran oleada de dignidad, vivimos, ahora hace dos años, un 20 de septiembre tergiversado y ridiculizado en el TS. Pero las urnas hablaron y su mandato de igualdad, libertad, fraternidad y sororidad tendría que dictar las políticas en las instituciones, y un republicanismo real en las calles como contrapoder que desafía, defiende y construye, a la vez, autodeterminación y derechos humanos.

Para recordarlo, para encontrarnos y compartir fuerzas se organizó en Palamós, el puerto de mar que tenía que ser el primer refugio de las fuerzas piolinas, un acto político que conmemoraba el segundo aniversario del registro judicial en la sede del Departament d'Economia de la Generalitat y la movilización popular de rechazo. El CDR Gavarres estuvo al frente de la organización de "20 de septiembre. El pueblo respondió", con la ANC y la CUP Palamós Vila-romà y Junts per Catalunya Palamós i Sant Joan. Fue un privilegio poder participar con Toni Strubell, coordinador de la Comisión de la Dignidad, activista e investigador, y Josep Cruanyes, jurista e historiador, presidente de la Societat Catalana d'Estudis Jurídics y vicepresidente de la ANC.

Porque quien pierde los orígenes, pierde la identidad, Strubell, entre muchos otros hitos, recuperó para la memoria colectiva a Pere Caimó i Bascós (1819-1878), político republicano catalán, diputado a Cortes durante el sexenio democrático, de quien tuvimos la primera noticia de Isabel Vila (1843-1896). Strubell le siguió la pista escribiendo Isabel cinc hores, una obra de teatro sobre la primera catalana republicana y sindicalista. En el título encontramos el resumen de su lucha para aliviar las duras condiciones de trabajo de los niños. Lo que aprendía de Vila me recordaba a otra pionera en la lucha contra las consecuencias de la industrialización salvaje, la gran Flora Tristán (1803 -1844), que les recordaba a los hombres trabajadores que unirse a las acciones para mejorar las condiciones laborales de los niños y las mujeres iba, de hecho, en su propio interés. Si era más amable la vida con quien estaba peor que ellos, sólo podían ganar. Y si empeoraba la condición de las personas más débiles, tenían que temer. Un razonamiento, el de Tristán, que mantiene su validez y puede llevarse más allá del mundo del trabajo.

Es bueno participar en los acuerdos del Debat Constituent porque es la manera de construir más nuestra, más densa y poderosa una propuesta de la Catalunya de futuro para cuando lo volvamos a hacer

Josep Cruanyes quiso resaltar en Palamós el dictamen del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas sobre la situación de Jordi Cuixart, Jordi Sànchez y Oriol Junqueras, donde se constata que, ni antes ni después del 20 y 21 de septiembre, habían incitado a la violencia, ni ellos mismos tuvieron comportamientos violentos, sino todo lo contrario: ejercieron pacíficamente el derecho a la libertad de opinión, expresión, asociación, reunión y participación.

En la decisión final hacen constar que "el grupo de trabajo coincide con el Comité de Derechos Humanos en el hecho de que la libertad de opinión y de expresión son indispensables para el pleno desarrollo de la persona y son la piedra angular de las sociedades libres y democráticas". El vicepresidente de la ANC se lamentaba de la poca difusión que se ha hecho del texto, sobre todo cuando se dicen cosas tan fundamentales como que se obliga al Estado a liberar a los presos políticos, indemnizarlos e investigar a los responsables del encarcelamiento. Cruanyes cumplía, de hecho, lo que el grupo de trabajo solicita al Gobierno (y no ha hecho nunca): difundir su opinión por todos los medios disponibles y tanto como sea posible.

Poca cosa quedaba por añadir. Quizás sólo remachar lo que ya se había dicho: que es bueno participar en los acuerdos del Debat Constituent porque es la manera de construir más nuestra, más densa y poderosa una propuesta de la Catalunya de futuro para cuando lo volvamos a hacer. Y hacerlo mejor, de forma más meditada y con más compromiso. Y compartir un sueño personal de dignidad colectiva que empezó ahora hace 707 días, con el arresto de Jordi Sànchez y Jordi Cuixart: abrir las prisiones para los presos y presas políticos, salgan o no los tres Jordis, Carme, Dolors, Oriol, Quim, Josep y Raül.

Y en Palamós hicieron buena la frase de Emma Goldman de que si no se puede bailar no es nuestra revolución. En los jardines del 1 d'Octubre, Miquel del Roig vistió de ritmo la fiesta republicana. Roser Huete, la concejala de la CUP amenazada de muerte (junto con el alcalde, Lluís Puig), marcaba un ritmo que quizás la había acompañado desde pequeña, desde su tierra andaluza. Porque, como decía ella misma, los catalanes nacemos donde queremos... (y las catalanas sin miedo, todavía más).