Como bien saben aquellos que tienen un coche eléctrico y los que tienen intención de hacerse con uno de ellos, uno de los aspectos clave de este tipo de coches es la autonomía. Es cierto que si lo que se busca es un coche eléctrico como segundo coche para moverse tan sólo en el día a día por entornos urbanos, un modelo tipo Fiat 500e, la autonomía no tiene tanta importancia, entre otra cosas porque tendremos el otro coche, seguramente de combustión, para afrontar largos viajes en carretera y autopista.

Sin embargo, para aquellos conductores que quieren dar el salto a los eléctricos con un modelo para todo, tanto para el día a día en trayectos cortos como para largos viajes, la autonomía así cómo el consumo y la eficiencia son aspectos clave.

Como no podía ser de otra manera, los eléctricos con mayor autonomía son los que tiene una batería de mayor tamaño y, por lo tanto, los que al final acaban teniendo precios más elevados. Sin embargo, hoy en día se pueden comprar en España eléctricos con cifras de autonomía ya interesantes (entre 350 y 500 kilómetros), a precios más o menos razonables.

La climatización acaba derivando en una mayor o menor autonomía

Eso sí, ya sea un eléctrico con muy poca autonomía como es el caso de los Dacia Spring y otros low cost o eléctricos con cifras que los igualan a algunos modelos de combustión como son algunos modelos premium como los Tesla o los Mercedes, en todos los casos, o al menos en la mayoría, el uso de un botón en concreto acaba repercutiendo en una mayor o menor autonomía.

 

Y ese botón no es otro que el de la climatización. No es que sea ningún secreto que, como ocurre con los modelos de gasolina o diésel, el uso de la calefacción o del aire acondicionado acaba elevando el consumo, de combustible en el caso de los modelos de combustión, y de energía en el caso de los modelos cien por cien eléctricos.

Es cierto que los modelos más punteros tecnológicamente en el caso de los eléctricos tienen sistema de alimentación propios para el climatizador y que, por lo tanto, en teoría la autonomía no se resiente. Sin embargo, especialmente en condiciones climáticas muy adversas, mucho calor o mucho frío, el uso de la climatización de forma constante acaba consumiendo bastante energía y, por lo tanto, reduciendo de forma evidente la autonomía de un eléctrico, algo que se debe tener muy en cuenta especialmente a la hora de encarar largos viajes.