Los técnicos de la ITV han advertido de una práctica que pone en peligro tu coche. Porque si tienes la costumbre de cogerlo muy poco, y de hacer siempre trayectos realmente cortos, de menos de 15 kilómetros al día, es un claro riesgo de sufrir averías. Hay varios motivos con argumentos para defender esta explicación, y para que intentes corregir esta tendencia. Así que necesitas tenerlo constantemente funcionando, para que no se estropee.
Evidentemente, todo depende de la marca y de la antigüedad del modelo, pero los coches necesitan recorrer largas distancias de vez en cuando para llegar a una buena temperatura de funcionamiento, pues el motor y el aceite tardan unos minutos, y durante ese periodo se produce la mayor parte del desgaste. Otro foco de conflicto es la batería, que consume mucha energía cuando se enciende, y el alternador no la puede recargar lo suficiente si no hace muchos kilómetros.
Si tu coche es diésel, necesitas también hacer recorridos largos para evitar que se acumulen las partículas, ya que el filtro de puede obstruir. Y si no llegas a una buena temperatura interior, esto favorece la aparición de la humedad y de la condensación, así que el motor y el tubo de escape no funcionarán bien a largo plazo. Sin olvidar que el coche consume más combustible cuando está en frío, y contamina considerablemente más.
