La renovación del Toyota RAV4 ha supuesto un paso adelante en términos de diseño para uno de los SUV híbridos más vendidos del mercado. El modelo japonés ha afinado sus líneas y ha modernizado su imagen para seguir siendo competitivo en un segmento donde la estética empieza a tener un peso cada vez mayor. Aun así, esa evolución no ha cambiado su filosofía de fondo: sigue siendo un coche correcto, equilibrado y reconocible, pero también relativamente neutro desde el punto de vista visual.

En paralelo, el KGM Torres ha ido ganando protagonismo como una alternativa claramente diferenciada. No compite desde el volumen ni desde la tradición híbrida, sino desde la personalidad. En un mercado dominado por SUV HEV de diseño contenido y soluciones estéticas muy similares entre sí, el Torres destaca por atreverse a romper la norma y ofrecer una imagen con carácter propio.

No es ningún secreto que muchos compradores valoran cada vez más que su coche transmita algo más que eficiencia y lógica. En ese terreno, el RAV4 cumple, pero el Torres va un paso más allá al ofrecer una propuesta visual que se desmarca de la corriente dominante y apuesta por una identidad mucho más marcada.

Dos formas opuestas de entender el diseño

El nuevo Toyota RAV4 ha suavizado ciertos rasgos y ha reforzado otros para lograr un conjunto más moderno y armonioso. Su diseño busca agradar al mayor número posible de usuarios, con líneas bien proporcionadas y una imagen que transmite robustez sin excesos. Esa neutralidad es, al mismo tiempo, su mayor virtud y su principal limitación en términos emocionales.

El KGM Torres es una de las grandes apuestas de la marca coreana

El KGM Torres, por el contrario, adopta una postura mucho más decidida. Sus formas cuadradas, su frontal contundente y su silueta inspirada en los todoterrenos clásicos lo convierten en un SUV que no pasa desapercibido. No intenta mimetizarse con el resto del segmento, sino diferenciarse de manera clara, incluso a riesgo de no gustar a todos.

Lo destacable en este caso es que esa personalidad no se percibe como forzada. El diseño del Torres resulta coherente con su planteamiento general y transmite una sensación de solidez y autenticidad que muchos SUV híbridos medianos han perdido en favor de una estética más urbana y domesticada. Frente a la corrección del RAV4, el modelo de KGM apuesta por el carácter.

Esta diferencia se aprecia especialmente al compararlo con otros SUV HEV de su categoría, donde predominan las líneas suaves, los perfiles aerodinámicos y una imagen muy similar entre modelos. El Torres rompe con esa uniformidad y ofrece una alternativa visual para quienes buscan algo distinto.

Personalidad como valor diferencial

Más allá del diseño exterior, el KGM Torres refuerza su identidad con un interior que apuesta por la funcionalidad y la robustez visual. Sin buscar un enfoque premium, el habitáculo transmite sensación de resistencia y sencillez bien entendida, alineada con su imagen exterior. Todo está pensado para un uso práctico, pero con una estética que refuerza su carácter aventurero.

Anuncio del KGM Torres, un SUV diferente al resto

El RAV4, en cambio, mantiene un interior impecable desde el punto de vista ergonómico y funcional. Es fácil de usar, lógico y eficiente, pero sigue la misma línea neutra que define su exterior. En términos racionales, cumple con nota, aunque no genera una conexión emocional especialmente intensa.

Cabe destacar que esta diferencia de enfoque explica por qué muchos consideran al Torres más atractivo pese a la reciente actualización del RAV4. No se trata de que uno sea objetivamente mejor que el otro, sino de que responden a sensibilidades distintas. El Toyota sigue siendo la elección lógica dentro del mundo HEV, mientras que el KGM se presenta como una opción con más identidad visual.

Por otro lado, esa personalidad diferenciada no llega acompañada de un planteamiento radical ni poco práctico. El Torres sigue siendo un SUV familiar y utilizable en el día a día, pero con una estética que lo separa claramente del resto de propuestas híbridas del segmento.

En conjunto, aunque el Toyota RAV4 ha dado un paso adelante con su nuevo diseño, el KGM Torres continúa destacando por ofrecer algo que muchos SUV HEV no tienen: una personalidad fuerte y reconocible. En un mercado dominado por la neutralidad estética, su diseño realmente diferenciado se convierte en su mayor argumento y en la razón por la que muchos lo consideran una alternativa más atractiva.