No es que sea precisamente ningún secreto que los que acuden a un concesionario de Porsche no lo hacen en busca de coches baratos, sino más bien lo contrario, lo hacen en busca de modelos por los que están dispuestos a pagara miles de euros.
El hecho de que los Porsche, como ocurre con otras marcas premium o de lujo, fije precios muy altos a sus modelos no es tan sólo una cuestión de estrategia de posicionamiento, sino que es también el precio a pagar por tener en muchos casos tecnologías innovadoras en la industria del automóvil.
No es casualidad entonces que marcas como Porsche, Mercedes o Audi hayan sido las primeras en muchas ocasiones en poner una tecnología puntera en el mercado y luego, con el paso de los años, esta tecnología se haya extendido a otras marcas y sea ahora muy habitual.
Y eso es seguramente lo que ocurrirá dentro de unos años con un nuevo sistema de suspensión que Porsche ha estrenado en la actualización de su Panamera, una berlina pensada para aquellos que buscan tanto deportividad como confort a la hora de conducir.
La innovadora suspensión del Porsche Panamera
No es otra que la suspensión Porsche Active Ride, un nuevo sistema en el que se prescinde de los habituales muelles para contar con una tecnología que ayuda a nivelar la carrocería en todo momento.
Por ejemplo, en curva, el Panamera se puede inclinar hacia el interior tal y como lo hace una moto, mientras que también puede inclinarse hacia delante al acelerar, como un helicóptero, o hacia atrás al desacelerar evitando la caída del morro en según qué situaciones y mejorando notablemente la sensación de confort al volante sin que ello implique una menor sensación de deportividad.
El hecho de no contar con muelles permite absorber un bache en la parte delantera izquierda sin que ello implique transferir ese movimiento a la carrocería o la rueda delantera del otro lado. Eso sí, al menos de momento este sistema que tiene tan sólo un muelle neumático de una sola cámara por rueda está disponible tan solo en la versión híbrida enchufable ya que necesita una potente fuente de energía que es imposible tener en el modelo con motor de combustión interna.
Un sistema más que innovador que no sería de extrañar que, adaptado, acabara siendo habitual en modelo mucho más baratos dentro de unos años en Europa.