La autonomía de los coches eléctricos sigue generando dudas entre numerosos conductores. Especialmente entre los profesionales que recorren cientos de kilómetros diarios y necesitan un vehículo que responda en cualquier circunstancia. Sin embargo, algunos taxistas han encontrado en esta tecnología una alternativa rentable y cómoda. Es el caso de José Luis Guinea, propietario de un Tesla Model 3 Long Range, que ha explicado su experiencia en una entrevista concedida a Xataka.
Guinea superó hace tiempo los 100.000 kilómetros. Anteriormente conducía un Seat León diésel que empezaba a necesitar reparaciones importantes. El taxista llevaba tiempo informándose sobre los eléctricos y decidió dar el salto cuando el Model 3 recibió la homologación necesaria para trabajar como taxi en España. Su hermana Gema también apostó por la movilidad eléctrica, aunque eligió un Hyundai Ioniq.

El ahorro en un coche eléctrico también está en el mantenimiento
Una de las grandes ventajas que destaca es el escaso mantenimiento. Durante los primeros 100.000 kilómetros, Guinea asegura que únicamente ha tenido que sustituir los neumáticos y un filtro del aire acondicionado. Con su anterior vehículo debía afrontar revisiones periódicas, cambios de aceite y otras operaciones mecánicas. Además, la frenada regenerativa reduce considerablemente el uso de los frenos, algo especialmente útil para quienes circulan constantemente por ciudad.
Pero el aspecto que más sorprende es la duración de la batería. “Yo con mi coche, yendo fino, me da para casi dos jornadas”, asegura el taxista. Su Tesla Model 3 Long Range homologa 602 kilómetros de autonomía WLTP, una cifra que le permite organizar sus jornadas sin estar pendiente continuamente de los cargadores. El conductor también destaca que el consumo eléctrico resulta especialmente favorable en recorridos urbanos.
Guinea presta especial atención al estado de la batería. Según sus propios registros, después de 100.000 kilómetros solo había perdido un 1,9% de capacidad respecto al momento de la compra. El taxista explica que controla diariamente la autonomía y procura realizar la mayoría de las recargas en casa, utilizando una potencia de 7,4 kW. Durante ese periodo, afirma que únicamente había recurrido diez veces a la carga rápida.

En cualquier caso, el coche eléctrico no es para todos
La comodidad constituye otro argumento importante. Guinea reconoce que termina sus jornadas mucho menos cansado que cuando conducía su antiguo Seat León manual. La ausencia de cambios de marcha, el silencio y la suavidad de funcionamiento facilitan su trabajo. Además, algunos clientes solicitan expresamente sus servicios por conducir un Tesla, lo que también le ha permitido conseguir nuevos encargos.
Pese a su satisfacción, Guinea considera que el coche eléctrico no es adecuado para todo el mundo. La inversión inicial y la posibilidad de instalar un cargador siguen siendo factores decisivos. El taxista cree que convivirán diferentes tecnologías durante los próximos años. Sin embargo, su experiencia demuestra que, cuando las circunstancias acompañan, dar el salto al eléctrico puede salir a cuenta.