Citroën forma parte de Stellantis, uno de los gigantes del mundo de la automoción que, desde luego, sabe que el momento en el mercado es delicado. De hecho, como bien saben muchos en Citroën, en muchas ocasiones ciertas decisiones ya no se toman tan sólo en los despachos de la marca francesa, sino que llegan desde lo más alto, desde la dirección de Stellantis.

Y una de ellas está a punto de ser efectiva. Y es que en los próximos meses no será otro que el Citroën C1 el que desaparecerá de los catálogos de la marca así cómo de las líneas de producción del fabricante.

Saben muy bien en Stellantis que el margen de beneficio en el segmento A, el de los urbanos, es muy menor, de ahí que hayan optado por cargarse a un modelo que no tendrá sucesor.

Un C1 que llegó al mercado hace 17 años de la mano de sus ‘primos’, el Toyota Aygo y el Peugeot 108, de los cuales, ojo, el único que va a seguir vivo va a ser el modelo japonés. En el caso del Citroën, es cuestión de meses que desaparezca definitivamente.

Citroën se carga al C1, un urbano que no ha tenido el éxito esperado

Como suele ser habitual en estos casos, las ventas han sido determinantes a la hora de tomar la decisión final. Y es que las del C1, un urbano de dimensiones muy reducidas y pensado para los que no van a salir de las grandes ciudades, no han sido, ni de lejos, las mismas que las del Aygo.

De ahí que en Citroën ya hayan tomado la decisión de eliminarlo. En este sentido, en la marca apuntan que “los cambios en los hábitos y normativas de circulación en los centros urbanos y la voluntad de proponer una oferta eléctrica ultra accesible para responder a esta nueva movilidad urbana" es la principal razón que les ha llevado a tomar esta decisión.

Teniendo en cuenta que la movilidad urbana pasa cada vez más por los eléctricos puros, este C1, por muy atractivo que fuera en cuanto a diseño y personalización, no encajaba en esos planes de Citroën y, sobre todo, de Stellantis.

 

De hecho, en la marca francesa consideran que no va a ser otro que su AMI, su cuadriciclo eléctrico (no es un coche, es un cuadriciclo) el que va a llenar e hueco que dejará el C1. Un AMI que, eso sí, de momento, no está teniendo el éxito esperado. Y es que sus ventas en 2021 apenas superaron as 550 matriculaciones.

La estrategia en este sentido de Citroën es ciertamente arriesgada, entre otras cosas porque, por mucho que los modelos del segmento A tengan cada vez menos adeptos, sobre todo los de combustión, decir adiós y quedarse sin representante en él parece una idea cuanto menos peligrosa. Veremos si en un futuro la marca opta por regresar a este segmento, pero de momento, el Citroën C1 tiene ya los días contados.