No es ningún secreto que la ofensiva china en el sector del automóvil ha alcanzado ya a los segmentos más tradicionales y simbólicos. El todoterreno clásico, dominado durante décadas por marcas europeas con un fuerte componente histórico, se enfrenta ahora a propuestas que combinan diseño reconocible, tecnología avanzada y precios muy ajustados. En este escenario irrumpe el Fang Cheng Bao Tai 7, un modelo que recuerda de forma evidente al Land Rover Defender, pero que introduce una receta propia basada en la electrificación y en una estrategia comercial agresiva.

Las similitudes estéticas con el icono británico son claras desde el primer vistazo. El Tai 7 apuesta por una carrocería de líneas rectas, proporciones cuadradas y una silueta elevada que transmite robustez y presencia. Los pasos de rueda marcados, la zaga vertical y el planteamiento general refuerzan una imagen claramente orientada al uso off-road, aunque reinterpretada bajo un lenguaje más moderno. No se trata únicamente de una copia visual, sino de una adaptación a los códigos actuales del mercado.

La verdadera clave del Tai 7 está en su planteamiento mecánico. BYD ha desarrollado para este modelo un sistema híbrido enchufable que prioriza la libertad de movimiento por encima de todo. La combinación de motores térmicos y eléctricos permite ofrecer una autonomía total que alcanza los 1.300 kilómetros en ciclo CLTC, una cifra muy elevada para un vehículo de este tamaño y enfoque. En este sentido, la electrificación se convierte en un argumento funcional y no solo en una herramienta de reducción de emisiones.

Un sistema híbrido con cifras poco habituales

El conjunto mecánico se apoya en una batería LFP con capacidades de 26,6 o 35,6 kWh, lo que permite al Tai 7 ofrecer hasta 180 kilómetros de autonomía en modo puramente eléctrico. Esta cifra resulta especialmente relevante para los desplazamientos diarios, donde el uso del motor térmico puede reducirse de forma significativa. Por otro lado, el vehículo incorpora un depósito de combustible de 60 litros, que refuerza su vocación de gran viajero y su capacidad para afrontar trayectos largos sin dependencia constante de la recarga.

 

A nivel conceptual, el Tai 7 se sitúa en la parte alta del segmento D-SUV europeo por tamaño y planteamiento. Se mueve, por tanto, en una categoría donde ya operan modelos de gran renombre y precios elevados. Cabe destacar que, pese a su enfoque electrificado, no renuncia a una configuración pensada para el uso fuera del asfalto, con tracción total y una arquitectura preparada para soportar condiciones exigentes.

El interior refleja esta dualidad entre modernidad y funcionalidad. El diseño apuesta por una instrumentación digital y un alto nivel de conectividad, combinados con una disposición práctica de los mandos y materiales pensados para resistir un uso intensivo. El espacio disponible y la sensación de solidez refuerzan su carácter polivalente, válido tanto para el día a día como para un uso más aventurero.

Precio y posicionamiento como gran ventaja

Uno de los aspectos más llamativos del Fang Cheng Bao Tai 7 es su precio en el mercado chino. Aunque no se trata del todocamino híbrido enchufable más barato del país, se sitúa en una horquilla de entre 250.000 y 300.000 yuanes, lo que equivale aproximadamente a entre 30.120 y 36.150 euros al cambio. Esta cifra contrasta de forma directa con los precios habituales de los grandes todoterrenos electrificados en Europa.

Si el modelo llegase finalmente al mercado europeo, su precio se dispararía previsiblemente por encima de los 55.000 o 60.000 euros como mínimo. Aun así, seguiría posicionándose por debajo de alternativas comparables como el BMW X5 o el propio Land Rover Defender, con los que comparte tamaño y planteamiento general, aunque con una propuesta mecánica claramente diferenciada.

Por otro lado, BYD mantiene por ahora el secreto sobre su estrategia de expansión concreta para este modelo, aunque se sabe que algunos productos del grupo podrían llegar a Europa bajo marcas como Denza. Mientras tanto, el Tai 7 sirve como escaparate tecnológico y como declaración de intenciones de la división Fang Cheng Bao.

En definitiva, el Tai 7 representa un paso más en la transformación del mercado del todoterreno. Diseño inspirado en iconos clásicos, electrificación con cifras poco habituales y un precio muy competitivo en su mercado de origen definen una propuesta que pone en cuestión el dominio histórico de las marcas tradicionales y anticipa un cambio profundo en el equilibrio del segmento.