La duda se repite cada verano: ¿bajar las ventanillas o encender el aire acondicionado para ahorrar combustible? La respuesta, según los expertos, no es única, pero sí bastante clara cuando se analiza con datos. Todo depende de la velocidad a la que circula el vehículo y del impacto que tiene el aire en la aerodinámica.
Y es que a baja velocidad, especialmente en ciudad, el coche apenas sufre resistencia aerodinámica. En ese contexto, abrir las ventanillas permite ventilar el habitáculo sin necesidad de activar el sistema de climatización, lo que reduce el consumo de combustible. Es una solución sencilla, directa y eficaz para trayectos cortos.
Por debajo de 80 km/h, mejor ventanillas
La referencia clave está en torno a los 60-80 km/h. Por debajo de ese rango, llevar las ventanillas bajadas suele ser más eficiente que encender el aire acondicionado. El motor no necesita hacer un esfuerzo extra significativo y se evita el gasto energético del compresor del climatizador.

De este modo, en desplazamientos urbanos o en vías secundarias, bajar las ventanillas sigue siendo la mejor opción desde el punto de vista del consumo. Además, permite una ventilación natural que puede resultar suficiente en muchos casos, especialmente si el calor no es extremo.
A partir de 80 km/h, cambia todo
Sin embargo, cuando se supera esa velocidad, la situación cambia por completo. Circular con las ventanillas abiertas genera turbulencias en el interior del vehículo y aumenta la resistencia al aire. Esto obliga al motor a trabajar más para mantener la velocidad, lo que se traduce en un mayor consumo. Y es que en carretera o autopista, el aire acondicionado pasa a ser la opción más eficiente. Aunque consume energía, lo hace de forma más controlada que el impacto aerodinámico de las ventanillas abiertas. Además, mejora el confort y reduce el ruido, lo que también influye en la seguridad durante la conducción.
Otro aspecto clave es el uso inteligente del climatizador. Los expertos recomiendan, al iniciar la marcha, abrir las ventanillas durante unos minutos para expulsar el aire caliente acumulado en el interior del coche. De este modo, el sistema de aire acondicionado trabajará menos al activarse. Así pues, no se trata de elegir siempre una opción u otra, sino de adaptarse a cada situación. En ciudad, ventanillas; en carretera, aire acondicionado. Un gesto simple que, aplicado con criterio, puede suponer un ahorro real de combustible a lo largo del tiempo.