Durante años se ha repetido una idea que parecía inevitable: a partir de 2035 dejarían de venderse coches nuevos con motor de combustión en Europa. Esta fecha se convirtió en el símbolo de la transición hacia el vehículo eléctrico y marcó la hoja de ruta de gran parte de la industria automovilística. Sin embargo, la realidad del mercado y las dificultades de una transformación tan profunda han llevado a replantear este escenario.

La Unión Europea estudia ahora una propuesta que suaviza la prohibición total prevista inicialmente. En lugar de eliminar por completo los motores de gasolina y diésel, se plantea permitir que los fabricantes sigan comercializando una parte limitada de este tipo de vehículos. La medida refleja un cambio de enfoque que busca equilibrar la transición energética con la realidad industrial y económica del sector.

No es ningún secreto que electrificar por completo el mercado automovilístico europeo en apenas una década supone un desafío enorme. Las infraestructuras de recarga todavía están en desarrollo, los precios de los vehículos eléctricos siguen siendo elevados para muchos consumidores y existen grandes diferencias entre los distintos países europeos en términos de adopción tecnológica.

Una transición más progresiva hacia el coche eléctrico

La propuesta que se está estudiando permitiría a los fabricantes mantener hasta un 10% de su catálogo con motores que no sean totalmente eléctricos. Esto significa que, aunque el vehículo eléctrico seguirá siendo claramente mayoritario en las gamas de las marcas, los motores de combustión no desaparecerán completamente del mercado.

Dentro de ese porcentaje podrían incluirse diferentes tecnologías. Además de motores de gasolina o diésel convencionales, también entrarían vehículos híbridos, híbridos ligeros, híbridos enchufables o modelos eléctricos con sistemas de extensión de autonomía. En la práctica, estas mecánicas seguirían teniendo un papel relevante en la transición hacia la electrificación.

Este planteamiento responde también a las demandas de parte de la industria automotriz y de algunos países europeos con gran peso en la fabricación de automóviles. Para muchos fabricantes, una eliminación total de los motores de combustión en tan poco tiempo podría generar problemas de adaptación industrial y pérdida de competitividad frente a otros mercados.

Cabe destacar que la electrificación seguirá avanzando con fuerza, pero de una manera más gradual. La presencia de este pequeño porcentaje de modelos con motor térmico permitiría a las marcas mantener ciertas tecnologías mientras continúan desarrollando sus plataformas eléctricas.

Créditos ambientales y nuevos eléctricos asequibles

Para permitir la comercialización de ese porcentaje limitado de vehículos con motores tradicionales, los fabricantes deberán compensar las emisiones generadas mediante un sistema de créditos ambientales. Estos créditos se obtendrán cumpliendo determinados objetivos relacionados con la sostenibilidad en los procesos de producción.

Entre las medidas previstas se encuentran el uso de materiales menos contaminantes, mejoras en la eficiencia de fabricación o la incorporación de tecnologías que reduzcan la huella de carbono de los vehículos. De esta manera, el objetivo es equilibrar las emisiones de los motores de combustión con avances en sostenibilidad dentro de toda la cadena industrial.

Por otro lado, la propuesta también contempla impulsar una nueva generación de coches eléctricos más accesibles. Se plantea la creación de una categoría específica de vehículos eléctricos compactos con un precio máximo aproximado de 15.000 euros y dimensiones reducidas. Estos modelos contarían con requisitos de homologación adaptados para facilitar su producción y reducir costes.

En este sentido, la estrategia europea busca acelerar la electrificación sin provocar una ruptura brusca en el mercado. La gasolina y el diésel no desaparecerán de un día para otro, pero su presencia será cada vez más limitada dentro de un sector que avanza, de forma progresiva, hacia un futuro dominado por la movilidad eléctrica.