España se prepara para introducir un cambio relevante en el acceso al permiso de conducir. La Dirección General de Tráfico está desarrollando el marco normativo que permitirá a los jóvenes de 17 años conducir turismos bajo un régimen de acompañamiento. La medida se enmarca en la directiva europea aprobada recientemente y responde a una estrategia común orientada a reforzar la seguridad vial desde las primeras etapas de formación.
El nuevo modelo no supone una autorización plena para conducir en solitario antes de la mayoría de edad. Los titulares de 17 años podrán obtener el permiso, pero únicamente estarán habilitados para circular acompañados por un conductor experimentado hasta cumplir los 18. Se trata de un sistema de aprendizaje progresivo que ya funciona en otros países europeos y que busca reducir la siniestralidad entre los conductores noveles.
No es ningún secreto que los primeros meses al volante concentran un mayor riesgo estadístico. La falta de experiencia real en tráfico abierto y en situaciones complejas incrementa la probabilidad de error. Con la conducción acompañada, el joven no solo acumula kilómetros, sino que lo hace bajo la supervisión directa de una persona con experiencia, capaz de corregir comportamientos y anticipar riesgos.
El calendario comunitario concede a los Estados margen para adaptar su legislación hasta finales de 2028, con aplicación obligatoria posterior. En este contexto, España trabaja en el desarrollo reglamentario que definirá los detalles operativos del sistema.
Un acompañamiento con requisitos estrictos
Lo destacable en este caso es que la figura del acompañante no será simbólica. La normativa exigirá que tenga al menos 24 años, cuente con cinco años de experiencia con el permiso correspondiente y no haya sido privado del derecho a conducir en los últimos cinco años. Además, deberá cumplir estrictamente las normas relativas al consumo de alcohol y drogas, reforzando así el carácter ejemplar de su papel.
El acompañante deberá ocupar el asiento delantero derecho y estar en condiciones de ofrecer directrices durante la conducción. Esta supervisión activa constituye la base del modelo, que pretende consolidar hábitos responsables desde el inicio de la vida como conductor.
La directiva europea también permite que cada país establezca condiciones adicionales. Entre ellas, la identificación formal de los acompañantes autorizados o la limitación del número de personas que pueden desempeñar esa función para cada joven conductor. Estas herramientas permitirán adaptar el sistema a las particularidades del entorno nacional.
Por todo ello, la futura implantación de la conducción acompañada en España representa un cambio estructural en la obtención del permiso. Más que adelantar la edad de acceso, la medida redefine el proceso formativo, introduciendo una fase intermedia en la que la experiencia se adquiere de forma tutelada. El objetivo último es mejorar la preparación práctica y reducir la accidentalidad en uno de los colectivos tradicionalmente más expuestos en carretera.
