La señalización vial continúa evolucionando a medida que se incorporan nuevas tecnologías de control del tráfico. En este contexto, la Dirección General de Tráfico ha introducido una nueva señal destinada a advertir a los conductores de la presencia de sistemas automáticos que vigilan el respeto a los semáforos. Ignorar esta señal y saltarse la luz roja puede suponer una sanción importante, que incluye una multa económica y la pérdida de cuatro puntos del carnet de conducir.

Este tipo de señal se instala en cruces donde existen dispositivos capaces de detectar si un vehículo atraviesa la línea de detención cuando el semáforo está en rojo. Su objetivo es informar previamente al conductor de que el cruce está monitorizado por un radar específico, diseñado para registrar infracciones relacionadas con el incumplimiento de la señal luminosa.

Una señal que advierte de radares en semáforos

La nueva señal tiene una función informativa: avisar de la presencia de un radar que controla si los vehículos respetan el semáforo. Estos dispositivos se colocan habitualmente en intersecciones con un alto volumen de tráfico o en puntos donde se han registrado infracciones frecuentes.

El sistema funciona mediante cámaras que supervisan la línea de detención situada antes del semáforo. Cuando el semáforo cambia de fase, el dispositivo comienza a registrar posibles infracciones. Si un vehículo sobrepasa la línea cuando la señal ya está en rojo, el sistema captura imágenes que sirven como prueba de la infracción.

Lo destacable en este caso es que el radar toma dos fotografías para confirmar la infracción. La primera imagen se obtiene en el momento en que el vehículo cruza la línea de detención, mientras que la segunda se realiza instantes después para demostrar que el coche continuó su marcha a pesar de que el semáforo ya estaba en rojo.

Este procedimiento permite verificar con precisión que el conductor no se detuvo donde debía hacerlo. De esta forma se evita sancionar situaciones en las que un vehículo ya se encontraba dentro del cruce cuando el semáforo cambió de color.

Saltarse el semáforo puede costar 4 puntos

No respetar la luz roja de un semáforo está considerado una infracción grave dentro de la normativa de tráfico. La sanción habitual incluye una multa económica de 200 euros y la retirada de cuatro puntos del permiso de conducir.

La instalación de estos radares tiene como objetivo principal mejorar la seguridad en los cruces, uno de los puntos más conflictivos de la red viaria. Saltarse un semáforo puede provocar colisiones laterales o atropellos, ya que otros vehículos o peatones inician su paso confiando en que el semáforo se encuentra en verde.

Cabe destacar que estos sistemas no sancionan cuando un vehículo cruza la línea durante la fase ámbar si la maniobra es inevitable para detenerse con seguridad. El radar solo registra la infracción cuando el vehículo atraviesa la línea de detención una vez que el semáforo ya muestra la luz roja.

La señalización previa permite advertir a los conductores de la presencia de este control automático. Su función es reforzar el respeto a las normas en intersecciones especialmente sensibles, donde la vigilancia tecnológica se ha convertido en una herramienta clave para reducir accidentes y mejorar la seguridad vial.