La Dirección General de Tráfico (DGT) ha intensificado su análisis sobre los tramos más conflictivos de la red viaria española, poniendo el foco en aquellas carreteras donde el riesgo de accidente es significativamente superior a la media. Los datos más recientes reflejan que cerca de 300 kilómetros concentran niveles de peligrosidad muy elevados, lo que ha llevado a reforzar la vigilancia y a advertir sobre la necesidad de extremar la precaución en estos puntos.

El criterio utilizado para identificar estas zonas es el Índice de Peligrosidad Medio, un indicador que relaciona el número de accidentes con víctimas y el volumen de tráfico. Este parámetro permite detectar con precisión aquellos tramos donde la siniestralidad no responde únicamente a la intensidad circulatoria, sino a factores estructurales o de comportamiento que incrementan el riesgo.

Tramos con mayor riesgo en la red convencional

Dentro de la red de carreteras convencionales, el punto más crítico se sitúa en Asturias, en la N-632, entre Villaviciosa y Gijón. En este tramo, especialmente entre los kilómetros 55 y 59, el nivel de peligrosidad alcanza cifras muy por encima de la media nacional, lo que evidencia una elevada concentración de incidentes en relación con el tráfico que soporta.

Lo destacable en este caso es que no se trata de una vía con un volumen de circulación especialmente alto, lo que pone de manifiesto que el diseño del trazado, las incorporaciones o las condiciones del entorno pueden influir de forma determinante en la seguridad. Este tipo de carreteras, con un solo carril por sentido y múltiples accesos, suelen presentar mayores dificultades para mantener una conducción uniforme.

En términos absolutos, uno de los puntos con mayor número de accidentes se encuentra en Alicante, en el inicio de la autovía A-77a. Este tramo destaca por la elevada concentración de siniestros y víctimas, lo que lo convierte en uno de los enclaves más conflictivos del país. A este se suman otros puntos relevantes en Tarragona, en la autovía T-11, donde varios kilómetros presentan cifras igualmente elevadas.

Autopistas y autovías: mayor seguridad, pero con excepciones

Las autopistas de peaje continúan siendo, en conjunto, las infraestructuras más seguras, gracias a su diseño, control de accesos y mejores condiciones de circulación. Sin embargo, esto no impide que existan tramos concretos donde el riesgo aumenta de forma notable.

En este sentido, algunos puntos de estas vías presentan índices de peligrosidad que duplican o incluso multiplican varias veces la media nacional. Entre ellos destaca un tramo de la AP-41 en la provincia de Toledo, donde el nivel de riesgo es especialmente elevado en comparación con el resto de autopistas.

Por otro lado, en accesos urbanos de alta densidad como la B-23 en Barcelona, se concentran numerosos accidentes debido a la intensidad del tráfico y a las frecuentes incorporaciones. Estas zonas, aunque mejor diseñadas desde el punto de vista técnico, están expuestas a un mayor estrés circulatorio.

En este contexto, la identificación de los tramos más peligrosos permite orientar las medidas de control y mejora de infraestructuras. La estabilidad general de los índices de siniestralidad no oculta la existencia de puntos concretos donde el riesgo sigue siendo elevado, lo que refuerza la necesidad de una vigilancia constante y de actuaciones específicas para mejorar la seguridad en carretera.