Repostar combustible es una operación rutinaria que apenas requiere unos minutos, pero está sujeta a normas estrictas de seguridad. Las estaciones de servicio son entornos especialmente sensibles debido a la presencia de vapores inflamables, por lo que cualquier elemento susceptible de generar una chispa eléctrica debe evitarse. En este marco, la Dirección General de Tráfico recuerda que el vehículo debe permanecer completamente apagado durante el suministro.
Muchos conductores identifican rápidamente la prohibición de fumar o utilizar el teléfono móvil mientras se reposta. Sin embargo, no todos tienen en cuenta que mantener la radio encendida también puede considerarse una infracción. Aunque pueda parecer un detalle menor, la normativa exige desconectar todos los sistemas eléctricos del vehículo para minimizar riesgos.
Por qué debe apagarse también la radio
El repostaje implica la liberación de vapores de gasolina que, en determinadas condiciones, pueden resultar inflamables. Cualquier variación eléctrica, por pequeña que sea, podría actuar como foco de ignición. El sistema de audio del vehículo forma parte del circuito eléctrico general y, aunque su consumo sea reducido, continúa alimentado si el contacto permanece activo.
No es ningún secreto que los vehículos modernos integran múltiples sistemas electrónicos que siguen funcionando incluso con el motor detenido si no se desconecta completamente el encendido. En modelos con llave tradicional, basta con retirarla del contacto; en vehículos con arranque por botón, es necesario asegurarse de que el sistema esté totalmente apagado. De lo contrario, la radio y otros componentes pueden permanecer operativos.
El objetivo de esta exigencia no responde a un riesgo elevado en condiciones normales, sino a la aplicación del principio de precaución. Las estaciones de servicio están diseñadas para evitar cualquier fuente de ignición, y la normativa obliga a reducir al máximo la posibilidad de que se produzca una chispa accidental. Por ello, apagar únicamente el motor no siempre es suficiente si el sistema eléctrico continúa activo.
Además de la radio, también deben desconectarse otros dispositivos conectados al vehículo, como cargadores o sistemas auxiliares. Las recomendaciones de seguridad son claras: motor apagado, sistemas eléctricos desactivados y atención centrada exclusivamente en la operación de repostaje.
Multa de 90 euros por incumplir la norma
El incumplimiento de estas obligaciones puede derivar en una sanción económica de hasta 90 euros. Se trata de una infracción vinculada a las normas de seguridad en instalaciones de suministro de carburante, no a una conducta de circulación. La cuantía responde a la necesidad de garantizar que todos los usuarios respeten las medidas preventivas establecidas.
Cabe destacar que la responsabilidad no recae únicamente en la presencia de un agente de tráfico. Las propias estaciones de servicio pueden advertir al conductor o activar protocolos internos si detectan comportamientos contrarios a las normas básicas de seguridad. La señalización visible en surtidores y accesos recuerda de forma expresa la obligación de apagar el motor y los sistemas eléctricos.
Más allá de la sanción económica, el cumplimiento de estas normas responde a una cuestión de seguridad colectiva. En una estación de servicio coinciden numerosos vehículos, depósitos abiertos y vapores inflamables. Un incidente, por improbable que parezca, podría tener consecuencias graves tanto materiales como personales.
Apagar completamente el vehículo, incluida la radio, es un gesto sencillo que apenas requiere unos segundos y que contribuye a reducir riesgos en un entorno especialmente delicado. La normativa no deja margen a interpretaciones: durante el repostaje, el coche debe permanecer totalmente desconectado.