Durante años ha sido una práctica habitual entre conductores. Ver un radar, frenar en el último momento y volver a acelerar una vez superado. Un gesto casi automático que muchos daban por válido para evitar sanciones. Pero esa estrategia tiene los días contados gracias a las nuevas compras de la DGT.
La Dirección General de Tráfico ha introducido una nueva generación de radares que cambia completamente las reglas del juego. Ya no se limitan a medir la velocidad en un punto concreto, sino que analizan el comportamiento del vehículo mucho antes de llegar al control.
Detectan si frenas justo antes del radar
La realidad es que estos dispositivos incorporan tecnología láser LiDAR de alta precisión, capaz de detectar vehículos a una distancia de hasta 1.200 metros. Esto permite a los agentes observar cómo circula el coche antes de que llegue al radar. De este modo, el sistema puede identificar si un conductor reduce bruscamente la velocidad solo para evitar la multa. Es decir, no solo mide la velocidad final, sino también el comportamiento previo, eliminando el margen que antes aprovechaban muchos conductores.
Además, estos radares pueden controlar hasta seis carriles al mismo tiempo y seguir varios vehículos simultáneamente, incluso a velocidades muy elevadas. Todo queda registrado con imágenes nítidas, incluso de noche.
Radares indetectables y más presentes
La realidad es que otro de los grandes cambios está en su formato. Son dispositivos compactos, de apenas 1,6 kilos, que pueden instalarse tanto en trípodes como dentro de vehículos de la Guardia Civil, lo que hace mucho más difícil identificarlos. También incorporan tecnología que los hace indetectables para los sistemas tradicionales de aviso de radares. Esto supone un cambio importante, ya que muchos conductores confiaban en estos dispositivos para anticiparse.
A esto se suma un despliegue cada vez mayor. La DGT continúa ampliando su red de control con nuevos radares en distintas carreteras, dentro de un plan que busca reforzar la vigilancia y reducir el exceso de velocidad. Así pues, la conclusión es clara. Frenar en el último momento ya no funciona. La tecnología ha avanzado y ahora permite controlar todo el comportamiento del conductor, mucho antes de llegar al radar.
