Como bien saben todos aquellos conductores que tienen un coste relativamente nuevo así como aquellos que están pensando en hacerse con un coche nuevo, una de las ayudas a la conducción cada vez más extendidas en los diferentes catálogos al nivel europeo es el control de crucero.
En este caso estamos ante un sistema por el cual el coche mantiene la velocidad fija sin la necesidad de que sea el conductor el que esté apretando constantemente el acelerador. Una ayuda a la conducción pensada para evitar la fatiga del conductor y pensado también para que la conducción sea más cómoda.
Lo habitual es que sea el conductor el que, una vez llegue a la ferocidad que quiere mantener de forma constante, apreté un botón y ponga en marcha este sistema, de tal manera que a partir de ese momento no sea necesario apretar el acelerador.
Dentro del mercado hay diferentes tipos de control de crucero, siendo el control de crucero adaptativo uno de los más modernos, un sistema por el cual el coche detecta cuál es la velocidad máxima permitida en cada vía y adaptar la velocidad del coche a cada circunstancia, dependiendo también de la velocidad que lleve el coche de delante siempre y cuando éste no supere la velocidad máxima.
El control de crucero ayuda a ahorrar en según qué casos
Uno de los puntos a favor de utilizar este sistema es que, si se utiliza correctamente y en según qué circunstancias, puede ayudar además acabar ahorrando combustible. Especialmente si se utiliza en una conducción a una velocidad fija por una carretera en la que no haya ni mucha pendiente ni mucho descenso, de tal manera que el coche vaya siempre a la misma velocidad y con las mismas revoluciones. Un buen ejemplo de ello son los largos tramos de autopista que podemos encontrar en nuestro país.
En este caso, recientes estudios han comprobado como, si no se utiliza el control de crucero y se establece una velocidad media entre 100 y 120 km/h, donde el conductor regular constantemente de la velocidad a base de aceleradas y desaceleraciones, se acaba consumiendo un 20 % más que si se fija una velocidad media de 110 km/h con el control de crucero.
Eso sí, cabe tener en cuenta que este sistema está pensado precisamente para este tipo de circunstancias y no para ser utilizado en carreteras con mucho tráfico y muy densas, donde al final resulta ser más eficiente que el conductor sea el que tenga el control del vehículo anticipando así posibles frenadas y haciendo acelerones más suaves.