La Dirección General de Tráfico ha vuelto a poner el foco en una conducta que muchos conductores consideran inofensiva, pero que puede acarrear sanción: gesticular de forma excesiva mientras se conduce. Hablar con un acompañante no es ilegal, pero hacerlo con movimientos bruscos o perder la atención en la carretera sí puede tener consecuencias.
Y es que discutir, enfadarse o acompañar una conversación con gestos exagerados puede interpretarse como una distracción al volante. No se sanciona el hecho de hablar, sino la pérdida de control o de atención que puede derivarse de ese comportamiento.
La clave está en mantener la atención al volante
La normativa de tráfico es clara en este punto, ya que el conductor debe mantener en todo momento la atención necesaria para garantizar la seguridad. Cualquier acción que implique una distracción, aunque sea momentánea, puede ser motivo de sanción.
Esto incluye girarse de forma reiterada hacia el acompañante, levantar las manos del volante para gesticular o reaccionar de forma exagerada durante una discusión. Son situaciones que, aunque habituales, pueden reducir la capacidad de respuesta ante un imprevisto. En función de la gravedad, estas conductas pueden considerarse infracciones leves o graves, especialmente si ponen en riesgo la seguridad vial.
Multas y consecuencias
Las sanciones no están fijadas exclusivamente por gesticular, sino por el contexto. Si los agentes consideran que ha habido una conducción negligente o una pérdida evidente de atención, la multa puede variar según la situación. En los casos más comunes, la sanción económica puede rondar los 100 a 200 euros, aunque podría ser mayor si se deriva en una conducta peligrosa o en un incidente.
Desde la DGT insisten en que el objetivo no es penalizar conversaciones, sino evitar distracciones que puedan provocar accidentes. La conducción requiere concentración constante, y cualquier elemento que la altere se convierte en un riesgo. Así pues, el mensaje es claro: hablar sí, pero sin perder el control. Mantener las manos en el volante y la atención en la carretera es clave para evitar sanciones y, sobre todo, para garantizar la seguridad.
