Como bien saben todos aquellos que tienen a Volkswagen como una de sus marcas de referencia en la industria del automóvil, el fabricante alemán no está pasando precisamente por su mejor momento. Y es que cabe tener en cuenta que la marca fue una de las que antes apostó, y de forma mucho más agresiva que otras, por la transición a los coches 100 × 100 eléctricos, gastándose mucho dinero en nuevas plataformas y lanzando una serie de modelos que, si bien es cierto que no han tenido una cifra de ventas dramática, no han tenido el éxito que en la marca se esperaban.

No es casualidad entonces que ahora en el fabricante alemán se estén planteando una serie de medidas para frenar el drama actual a corto y medio plazo, entre ellas incluso la posibilidad de acabar cerrando alguna fábrica en Alemania, algo impensable hace apenas unos años.

 

Pero más allá de los planes en lo que se refiere a la fabricación, cabe tener en cuenta también que Volkswagen ha tomado una serie de decisiones en los últimos tiempos que acaban afectando a la viabilidad de algunos de sus modelos más exitosos desde hace ya muchos años, entre ellos uno de lo que puede presumir de ser historia de la industria de automóvil tanto en España como en Europa: el Volkswagen Polo.

El Volkswagen Polo tiene los días contados

Un Volkswagen Polo que se puso a la venta por primera vez en 1975, justo un año después de que se pusiera la venta del primer Golf, y que ella desde el inicio se convirtió en toda una referencia para muchos conductores en Europa, entre otras cosas porque era un modelo más pequeño que el compacto y, por lo tanto, más barato y asequible.

El problema en este caso es que, más allá de que en los últimos años haya sido un modelo que haya perdido mucho terreno por la fiebre de los SUV, el hecho de que la marca haya elevado tanto los precios de este utilitario lo han convertido en una opción casi fuera del mercado, entre otras cosas porque por ejemplo hoy en día la versión más sencilla de todas tiene un precio de casi 24.000 €, un precio que no lo deja precisamente muy lejos del Golf más barato.

 

Un Polo que se fabricó durante muchos años en España y que ahora trasladará su fabricación a África, un pequeño paso más en la despedida de un modelo que se marchará más pronto que tarde del mercado para dar paso a un nuevo utilitario 100 × 100 eléctrico en el que Volkswagen tira puestas, de nuevo, muchas esperanzas.

Veremos, eso sí, si esta apuesta de la marca alemana por acabar deshaciéndose de su territorio a estrella no acabará siendo un problema o una decisión errónea como ha ocurrido con otros fabricantes con mucho peso como es el caso de Ford con su Fiesta, un modelo que muchos siguen echando de menos.