Uno de los principales problemas de los coches eléctricos y lo que se ha convertido en seguramente el principal motivo para que la inmensa mayoría de conductores en buena parte de los mercados del mundo no quieren saber nada de momento de este tipo de coches es su autonomía.

No es que sea precisamente ningún secreto que, a excepción de los eléctricos más premium hoy en día, la inmensa mayoría de modelos que cuentan con este tipo de motores tienen autonomías que en muchos casos acaban siendo la mitad respecto a los mismos modelos con motores de combustión.

Por otro lado, cabe destacar que, por mucho que me eléctrico puede presumir de tener ya una buena cantidad de kilómetros de autonomía, por ejemplo uno 600, hay diferentes condicionantes como puede ser la temperatura exterior o el uso excesivo de calefacción o aire acondicionado, que acabar reduciendo drásticamente esta autonomía, lo que evidentemente se convierte en un problema.

Además, también es importante destacar que, a diferencia de lo que ocurre con los modelos de combustión, y por mucho que existan cada vez estaciones de carga más rápidas y que los modelos eléctricos más modernos se carguen más rápidamente, el proceso de carga total de un eléctrico es aún muy superior a lo que implica ir a la gasolinera y rellenar el depósito de gasolina.

La sal común, una de las posibles soluciones a los eléctricos

Es por eso que muchos fabricantes están trabajando en intentar solucionar estos dos problemas, es decir, intentar lograr poner a la venta modelos con cifras de autonomía cada vez mayores y, a la vez, que sus baterías se carguen más rápido.

Problema en este caso es que las baterías actuales, las de litio, son materias muy caras, de ahí que sean muchos también los que estén abriendo la puerta a otras opciones, es decir, poner a la venta coches con baterías de otro tipo de material que rebajen mucho su precio aunque ello implique una menor autonomía.

Por ejemplo son las baterías de sodio, es decir, las baterías de sal común que, si bien es cierto que siendo del mismo tamaño acabarían derivando en una autonomía menor, siendo como es un material mucho más abundante y fácil de conseguir que el litio, provocaría que los eléctricos fueran mucho más baratos. La cuestión es saber hasta qué punto muchos conductores estarían dispuestos a perder autonomía para pagar así menos por su coche.