Si bien es cierto que la cuota de modelos 100 × 100 eléctricos en nuestro país es aún muy menor, también lo es que esta cuota no deja de crecer poco a poco. De hecho, a diferencia de lo que ocurre en nuestras carreteras así como en la gran mayoría de los países del sur del viejo continente, en algunos países del norte, como es el caso de Suecia, Noruega o Finlandia, los eléctricos tienen una cuota de mercado mucho mayor.

Son muchos los argumentos que juegan a favor en contra de hacerse con un eléctrico, pero, al menos en nuestro país, acaban teniendo mucho más peso en los argumentos en contra. Entre ellos el hecho de que, evidentemente, son modelos mucho más caros que los de combustión y que, por otro lado, teniendo en cuenta que la infraestructura de cargadores es aún muy pobre en nuestro país, tener un coche eléctrico implica tener que hacer un trabajo previo antes de emprender un largo viaje en cuanto a planificación de cara a la autonomía y a la batería.

 

Pero, como bien saben los que tienen un eléctrico, uno de los principales problemas de este tipo de motores es que durante los meses más fríos del año la autonomía baja de forma evidente teniendo en cuenta el efecto que tienen las bajas temperaturas en las baterías.

El estudio que apunta que los eléctricos, a nivel anual, acaban siendo más eficientes que los diésel

En este sentido, los resultados de un reciente estudio que se ha publicado en Alemania no hacen otra cosa que desmontar uno de los mitos en torno a los eléctricos. Un estudio en el que se han enfrentado un modelo con motor diésel, en concreto el Volkswagen Golf TDI, con un modelo con motor eléctrico, el Volkswagen ID.3.

Para llevar a cabo este estudio, se han ido comparando los datos de todo un año de estos dos modelos, en el que el modelo diésel a la recorrido 32.000 km y el modelo eléctrico recorrido 30.000 km.

Respecto al Golf TDI, su consumo medio ha sido de casi 5,6 l/100 km en verano y de 5,8 en invierno. En cuanto a las autonomías, han sido de 1.084 kilómetros en los meses de verano y de 1.026 kilómetros en los meses fríos. Si traducimos estas cifras a la medida de consumo de energía de los eléctricos, el compacto diésel consumió 49,7 kWh/100 km y 52,2 kWh/100 km, respectivamente.

 

En cuanto a las cifras del ID.3, el consumo promedio anual de 14,4 kWh/100 km, con un consumo de 13,3 kWh a los 100 km en los meses de más calor y de 17 kWh de diciembre a febrero. Cómo no, este incremento en el consumo de energía de un 28 por ciento provocó que la autonomía disponible bajara en los meses más fríos de los 400 kilómetros a solo 317 kilómetros.

Eso sí, en cuanto a la media anual, los resultados hablan por sí solos: eléctrico fue tres veces y media más eficiente energéticamente que el diésel, aunque, eso sí, la pérdida de autonomía fue mucho mayor en el ID.3.