El Ibex ha regresado a los 8.600 puntos, rompiendo la maldición de dar vueltas una y otra vez en torno a los 8.500, conforme los inversores esperan una mayor relajación monetaria en todo el mundo. Por la misma razón, el bono español a 10 años renta menos que el 1%.

El dato primordial de la sesión fue el de la productividad de la economía americana, que según el Departamento de Trabajo retrocedió en el segundo trimestre un 0,5%, frente a un +0,4% esperado. Esta caída revela una debilidad sostenida que podría aumentar las preocupaciones sobre las ganancias corporativas y la capacidad de las empresas para mantener su reciente ritmo vigoroso de contratación. En el primer trimestre, la tendencia fue también negativa.

Esto hace muy difícil  que la Reserva Federal suba los tipos de interés toda vez que manteniéndolos bajos espera que repunte la inversión y con ella la productividad. Para dar un paso así debería renunciar a la estrategia mantenida hasta ahora. El dato favorece al candidato Donald Trump y como no pudo ser menos, coincidió con un aumento del 0,3 % de los inventarios mayoritarios en junio, con que al final se compuso un combinado mixto del que se podían extraer conclusiones diversas.

En el Ibex, la banca está recuperando trozos perdidos de normalidad, con alzas generalizadas, de la que ha sobresalido el Sabadell. Gracias a unos buenos datos comerciales, Fráncfort ha destacado en Europa mientras subía el petróleo siguiendo un curso muy volátil. En cualquier caso, y pese a la confusión, no hay nervios en una situación de aceptado declinismo. De hecho, hasta ha bajado el oro recordando a la situación económica británica, que pese a crecer un 0,3% el Banco de Inglaterra cree que serán necesarias nuevas medidas de estímulo.