Ucrania ha intensificado este domingo su campaña de ataques contra Crimea con el objetivo de acentuar el aislamiento de la península respecto a la Rusia continental, de la cual depende para el suministro de agua, combustible y productos básicos. Según las autoridades prorrusas, al menos cinco personas han muerto en los ataques lanzados durante la madrugada contra infraestructuras civiles y objetivos militares tanto en Crimea como en la zona del estrecho de Kerch, donde se encuentra el puente de 18 kilómetros que conecta el territorio anexionado con Rusia. Entre los objetivos golpeados habría una refinería situada en el puerto de Kerch, donde se ha declarado un incendio, mientras que fragmentos de uno de los drones también habrían impactado en un edificio residencial. Paralelamente, las autoridades de la región rusa de Krasnodar han informado de otro incendio en una terminal petrolera, unos incidentes que han obligado a aplicar restricciones en el suministro de combustible y otros servicios.
La ofensiva también ha tenido consecuencias directas sobre las comunicaciones con la península. Las autoridades rusas han suspendido temporalmente la circulación de vehículos y trenes por el puente de Crimea, que no ha sido reabierto hasta nueve horas después del ataque, a pesar de que cientos de vehículos continuaban bloqueados a ambos lados. Además, el tráfico marítimo en el estrecho de Kerch ha quedado interrumpido. Como alternativa, Moscú recomienda utilizar el corredor terrestre que conecta la región de Rostov con Crimea, atravesando el sur del Donbás y las regiones de Zaporiyia y Jersón, pasando por la ciudad portuaria de Mariúpol. Sin embargo, esta ruta también se encuentra bajo una fuerte presión militar, ya que el ejército ucraniano lleva semanas intentando dificultar los accesos a la península atacando las principales vías de comunicación. Según diversas informaciones, los drones ucranianos han destruido desde el mes de mayo cientos de camiones cisterna y de transporte de mercancías, lo que ha complicado notablemente el tráfico por estas carreteras y el abastecimiento de los territorios ocupados.
At the backdrop of the burning oil depot in Russian-occupied Kerch, Crimea, in Ukraine, large traffic jams are occurring. Hundreds of cars and busses are trying to leave the embattled peninsula. They are running. pic.twitter.com/Nfcp4OQL5Y
— (((Tendar))) (@Tendar) June 21, 2026
Bloqueo del suministro
El líder prorruso de la península, Serguéi Aksiónov, ha anunciado la suspensión de la venta de gasolina a particulares y empresas privadas, una medida que se añade al sistema de talones de combustible introducido a finales de mayo. Según ha explicado, hasta nuevo aviso solo podrán adquirir carburante los organismos encargados de garantizar la seguridad de la población y el funcionamiento de los servicios esenciales. Paralelamente, la compañía eléctrica estatal Krimenergo ha informado de cortes parciales del suministro eléctrico en diversas zonas del centro, el sur y el noroeste de la península a causa de los daños sufridos por la red. Estas incidencias también han afectado al servicio de agua corriente, dejando sin suministro a numerosos residentes en diferentes puntos del territorio.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha reivindicado la ofensiva y ha asegurado que las fuerzas ucranianas han atacado tanto las instalaciones de Kerch como una terminal destinada al transporte de petróleo situada en el puerto de Kavkaz, al otro lado del estrecho. Según el mandatario, la ofensiva también ha alcanzado una guarnición militar y ha permitido destruir dos baterías antiaéreas Pantsir y cuatro estaciones de radar asociadas a los sistemas de defensa S-400. "Hemos golpeado la logística militar, la industria petrolera y la defensa antiaérea de los ocupantes. Todo esto es una respuesta justa contra los brutales ataques rusos contra nuestra gente", ha afirmado en las redes sociales, donde ha destacado que algunos de los objetivos se encontraban a casi 300 kilómetros de la línea del frente. Zelenski también ha denunciado los últimos bombardeos rusos sobre territorio ucraniano, que el sábado causaron cinco muertos y 26 heridos en la región de Zaporiyia, mientras que otro ataque en Poltava dejó dos víctimas mortales y doce heridos. "Rusia solo entiende la fuerza y, ciertamente, nuestra fuerza de largo alcance sirve al objetivo de la paz", ha concluido.
Last night, our long-range sanctions targeted the occupiers’ military logistics, oil industry, and air defense. All of this is a just response to Russia’s brutal attacks against our people. I thank the warriors of the Security Service of Ukraine, the Unmanned Systems Forces, the… pic.twitter.com/90APquETQT
— Volodymyr Zelenskyy / Володимир Зеленський (@ZelenskyyUa) June 21, 2026
Más allá del impacto militar y logístico, los ataques ucranianos también amenazan una de las principales fuentes de ingresos de la península. Varios medios locales señalan que la campaña de bombardeos está alterando gravemente la temporada turística en Crimea, que podría perder millones de visitantes ante las dificultades de transporte y la inseguridad creciente. Paralelamente, la guerra de los drones continúa trasladándose al interior de Rusia. El medio Astra ha difundido por segundo día consecutivo imágenes que muestran la instalación de sistemas de misiles en edificios elevados de Moscú como medida preventiva ante la posibilidad de nuevos ataques masivos ucranianos. La capital rusa, con cerca de 13 millones de habitantes, ya ha sido objetivo esta misma semana de dos ofensivas con drones que han vuelto a evidenciar la vulnerabilidad de la retaguardia rusa ante el alcance creciente de las operaciones ucranianas.