Ucrania lleva la guerra al corazón de Moscú con un ataque masivo de drones contra una refinería

La guerra entre Rusia y Ucrania ha dado un nuevo salto cualitativo. Una ofensiva masiva de drones ucranianos ha golpeado este jueves varios puntos de Moscú, incluida una importante refinería de petróleo situada en el distrito de Kapotno, al sureste de la capital rusa. El ataque ha provocado un gran incendio visible desde diferentes zonas de la ciudad, ha obligado a suspender operaciones en varios aeropuertos y ha vuelto a poner de manifiesto la vulnerabilidad de la retaguardia rusa ante las operaciones de largo alcance de Kyiv.

Imágenes difundidas en las redes sociales mostraban enormes columnas de humo elevándose sobre la refinería, una infraestructura considerada estratégica para el suministro energético de la región de Moscú. Se trata del segundo ataque en solo dos días contra estas instalaciones, en una campaña que parece orientada a deteriorar la capacidad energética rusa y aumentar la presión económica sobre el Kremlin.

El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, confirmó que varios drones habían conseguido superar las defensas antiaéreas y llegar hasta la refinería, a pesar de asegurar que cerca de 180 aparatos habían sido interceptados antes de alcanzar sus objetivos. También informó de daños en un centro comercial de la ciudad y activó los servicios de emergencia en las zonas afectadas.

El ataque generó importantes alteraciones en la movilidad. Las autoridades cortaron temporalmente la circulación en algunos tramos de la circunvalación de Moscú próximos a la refinería y suspendieron las operaciones en los aeropuertos de Sheremétievo, Vnúkovo y Zhukovski. En algunos casos, pasajeros y trabajadores tuvieron que ser evacuados o buscar refugio ante la posibilidad de nuevos impactos.

¿Moscú, ciudad atacada?

La magnitud de la ofensiva sorprendió a buena parte de la población moscovita, poco acostumbrada a convivir con alertas aéreas o ataques directos sobre la capital. Las redes sociales se llenaron de mensajes de preocupación y vídeos grabados por los propios ciudadanos mientras observaban las explosiones y las columnas de humo. Según el Ministerio de Defensa ruso, los sistemas antiaéreos destruyeron durante la noche un total de 555 drones ucranianos en diferentes regiones del país. Esta cifra, sin embargo, no ha podido ser verificada de manera independiente.

La ofensiva ucraniana llega en paralelo a una nueva oleada de ataques rusos contra Kiev y otras ciudades del país. La capital ucraniana fue objetivo de misiles balísticos y drones durante la misma jornada, mientras las autoridades de la región de Sumi informaron de la muerte de una persona en otro ataque. Las alarmas antiaéreas se activaron en buena parte del territorio ucraniano.

Escalada significativa de la guerra

Este intercambio de bombardeos confirma una escalada significativa de la guerra aérea después de que el presidente ruso, Vladímir Putin, advirtiera recientemente de posibles "ataques sistémicos" contra Ucrania. Al mismo tiempo, Kiev defiende sus operaciones como una respuesta directa a los bombardeos rusos sobre ciudades ucranianas.

Más allá del impacto militar inmediato, los ataques contra las refinerías rusas están generando crecientes consecuencias económicas. Varias instalaciones energéticas han quedado afectadas durante los últimos meses y Rusia ya se ve obligada a recurrir a importaciones de combustible para cubrir parte de la demanda interna, una situación impensable hasta hace poco en una de las principales potencias exportadoras de petróleo del mundo.

Mientras el frente continúa estancado en muchos sectores, la guerra entra cada vez más en una fase marcada por los ataques a infraestructuras estratégicas, con Moscú y Kiev intentando desgastar la capacidad económica y logística del adversario. Una dinámica que aleja, al menos de momento, cualquier expectativa de una desescalada del conflicto.