Ucrania ha destruido un sistema de defensa antiaérea S-400 desplegado cerca de Gelendzhik, en la costa rusa del mar Negro, y destinado a proteger el entorno de una de las residencias asociadas al presidente ruso, Vladímir Putin. El ataque, ejecutado con drones la noche del 9 de agosto, llega solo dos días después de que las fuerzas ucranianas inutilizaran en la misma zona un sistema de guerra electrónica capaz de interferir las comunicaciones por satélite Starlink. La secuencia apunta a una operación destinada a abrir una grieta en las defensas que protegen uno de los puntos más sensibles del litoral ruso.
La destrucción del S-400 ha sido comunicada por Robert Brovdi, comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania, y recogida por The Moscow Times. Según Brovdi, el sistema llegó a lanzar seis misiles antes de ser golpeado. Imágenes de satélite posteriores al ataque mostrarían al menos uno de los lanzadores destruido. Otras informaciones sitúan el incendio de la batería durante unas tres horas.
¿Cuál era el objetivo?
El objetivo no era directamente la residencia, sino un elemento de su cobertura antiaérea. El sistema S-400 Triumf es una plataforma rusa de defensa tierra-aire concebida para detectar e interceptar aviones, misiles y drones. Su presencia en la zona de Gelendzhik tiene especial interés porque protege un territorio sometido a fuertes medidas de seguridad alrededor del complejo conocido popularmente como el "palacio de Putin".
La ubicación del S-400 es especialmente significativa por la proximidad con esta residencia. El complejo, situado en la costa del mar Negro, adquirió notoriedad internacional después de una investigación del entorno del opositor ruso Alexéi Navalni publicada en 2021, que lo presentó como una lujosa propiedad vinculada a Putin. El Kremlin ha negado reiteradamente que el presidente sea el propietario del complejo.
La secuencia de los últimos días es lo que da más relevancia militar a la operación ucraniana. El 7 de agosto, Ucrania atacó el sistema de guerra electrónica Volna Kupol Garant, situado también en la zona. Este equipo tenía capacidad para interferir las comunicaciones Starlink en un radio de unos 20 kilómetros, según las informaciones recogidas por The Moscow Times. Su destrucción habría reducido una de las barreras contra los drones ucranianos.
El analista militar ruso Yan Matveiev considera que eliminar primero este sistema facilitó el ataque posterior contra el S-400. El Volna Kupol Garant era un equipo especialmente visible y, a la vez, efectivo contra los drones, de modo que su neutralización habría creado una ventana de oportunidad para atacar la batería antiaérea situada cerca. Algunas informaciones sitúan los dos emplazamientos a solo unos centenares de metros de distancia.
El trasfondo de la operación ucraniana
La operación tiene, por tanto, una doble lectura. En términos estrictamente militares, Ucrania sigue intentando degradar las defensas rusas mediante ataques en profundidad contra radares, sistemas de guerra electrónica y plataformas antiaéreas. Pero el valor simbólico también es considerable: Gelendzhik es una zona fuertemente protegida asociada a Putin y situada lejos del frente convencional de la guerra.
El ataque no significa que la residencia haya quedado indefensa. La protección de un complejo presidencial no depende de una única batería S-400 y puede incluir otros sistemas antiaéreos, equipos de guerra electrónica y defensas de corto alcance. Pero la destrucción de esta plataforma muestra que Ucrania es capaz de penetrar defensas situadas alrededor de instalaciones especialmente protegidas y pone en cuestión la capacidad rusa para blindar completamente el litoral del mar Negro.
Más que un ataque contra una residencia, el golpe en Gelendzhik es una demostración de capacidad: Ucrania ha conseguido golpear, en pocos días y en una misma área, dos componentes diferentes de la red de defensa rusa.
