El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado que el gobierno de Irán quiere llegar a un acuerdo para poner fin a la guerra en Oriente Medio pero que en público lo niegan por miedo a "ser asesinados por su propia gente". Durante la cena anual del Comité Nacional Republicano del Congreso, celebrada en Washington, el mandatario norteamericano ha afirmado que la cúpula de Teherán teme también "ser asesinados" por Estados Unidos.
La declaración de Trump responde a que el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchí, ha afirmado que el intercambio de mensajes con Washington por medio de mediadores "no significa negociaciones con Estados Unidos". Este miércoles, Irán habría rechazado la propuesta de quince puntos que Estados Unidos presentó para acabar con la guerra, al considerarla excesiva y "alejada de la realidad del fracaso de Estados Unidos en el campo de batalla".
Teherán ha puesto sobre la mesa sus propias condiciones, que incluyen que se reconozca su soberanía sobre el estrecho de Ormuz y que se reparen los daños en la infraestructura de su país. También exigen el cese total de las "agresiones y asesinatos" por parte de Estados Unidos e Israel y un mecanismo que garantice que no se inicie una nueva guerra. La Guardia Revolucionaria iraní ha advertido que todo plazo o ultimátum "forma parte de un acto de guerra" y será respondido.
La propuesta que Trump habría presentado, según avanzó este martes The New York Times, aborda el programa nuclear, el desarrollo de misiles balísticos iraníes y la seguridad de las rutas energéticas como Ormuz —enclave fundamental de paso marítimo por el golfo Pérsico por el que transita una quinta parte del petróleo mundial y sobre el que Irán quiere imponer un peaje—. Por ahora se desconocen los detalles concretos de los quince puntos del plan.
Este miércoles, Washington ha insistido en que las conversaciones con Irán continúan siendo “productivas”. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha afirmado en rueda de prensa que la información publicada en medios sobre el plan de quince puntos "contiene elementos de verdad, pero algunas de las historias que leí no se ajustaban enteramente a los hechos".
Fuentes diplomáticas anónimas han confirmado a la prensa americana que Pakistán está mediando en el conflicto. El jefe del Ejército pakistaní, Syed Asim Munir, desempeña un papel clave como canal de comunicación entre las partes, mientras otros países de la región como Egipto y Turquía incentivan los contactos diplomáticos, sin que por ahora haya señales claras de una desescalada inmediata. Munir mantiene contactos con la Guardia Revolucionaria iraní y, a su vez, conoce a Trump, con quien se reunió dos veces en 2025 y a quien según el diario neoyorquino causó buena impresión.
De acuerdo con el Times, la iniciativa forma parte de los esfuerzos de la Administración de Donald Trump por abrir una vía de salida al conflicto que iniciaron hace tan solo un mes. Trump anunció el lunes que aplazaría durante cinco días los ataques contra centrales eléctricas iraníes con los que había amenazado, condicionando la medida a que Irán desbloquee el estrecho de Ormuz. Una pequeña tregua que propuso el mandatario norteamericano tras asegurar que ha mantenido conversaciones “productivas” con Teherán. Pese a esta iniciativa diplomática, Trump persiste en sus acciones militares y ha anunciado el despliegue de unos 3.000 soldados en Oriente Medio, una maniobra que los analistas norteamericanos ven como un posible primer paso para tomar la isla de Kharg, principal centro de exportación de petróleo de Irán.
Sin embargo, Irán ha negado cualquier acuerdo y ha iniciado este miércoles una nueva ola de ataques contra Israel, golpeando en puntos estratégicos e instalaciones militares del norte del país. "No llames acuerdo a tu derrota. La era de tus promesas ha terminado", ha disparado la Guardia Revolucionaria a Trump en una nota difundida por agencias oficialistas. El Ejército iraní también ha advertido que el precio del petróleo no volverá a ser el que era hasta que las Fuerzas Armadas iraníes "garanticen la estabilidad de la región". Altos funcionarios iraníes han tenido recientemente problemas para comunicarse entre ellos y temen que si se reúnen en persona, serán bombardeados por Israel, como ha ocurrido recientemente con la cúpula del régimen.
La guerra continúa "en pleno apogeo" con misiles sobre Tel Aviv
Durante su intervención este miércoles en el Comité Nacional Republicano del Congreso, Trump ha criticado la cobertura mediática de la guerra por la información y análisis que cuestionan su visión triunfalista sobre el conflicto. La guerra de Irán entra en su cuarta semana tras la escalada iniciada el 28 de febrero con ataques coordinados de Estados Unidos e Israel sobre suelo iraní, en el que mataron al líder supremo de la República Islámica, Alí Jamenei. En respuesta, Irán ha lanzado oleadas de misiles y drones contra Israel y objetivos estratégicos en el Golfo, además de mantener bloqueado el estrecho de Ormuz.
Sin embargo, la guerra continúa. Este mismo jueves, Irán ha lanzado por la mañana cinco andanadas de misiles a las zonas de Tel Aviv, Jerusalén y Haifa en poco más de dos horas. Se han registrado caídas de fragmentos en varias zonas. El ataque ha dejado al menos cinco heridos, ninguno grave, en la localidad de Kfar Qasim, al este de Tel Aviv. En la gran urbe costera también se han producido daños en otros edificios y vehículos por la metralla. La ofensiva ha hecho saltar las alarmas en una franja que va desde la ciudad costera de Tel Aviv hasta el norte de Jerusalén.
En Tel Aviv tampoco se ve que las hostilidades vayan a tocar a su fin. De hecho, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha asegurado que la guerra en Irán continúa "en pleno apogeo, a pesar de las informaciones publicadas en la prensa", y también en el Líbano: "La cuestión de la disolución de Hizbulá está frente a nuestros ojos", ha añadido. Asimismo, el Departamento de Guerra de Estados Unidos ha anunciado un acuerdo con la empresa Lockheed Martin para acelerar la producción del misil de ataque de precisión (PrSM), y así adaptar los ritmos industriales a tiempos de guerra para que los combatientes estadounidenses "superen a cualquier adversario potencial".