Los reyes del Reino Unido, Carlos III y Camila, han iniciado este martes una visita de Estado a Estados Unidos marcada por la voluntad de rehacer los vínculos con Washington en un contexto de tensiones políticas. El presidente estadounidense, Donald Trump, los ha recibido con todos los honores en la Casa Blanca, en una ceremonia con una presencia militar muy superior a la habitual. Hasta 500 miembros de las fuerzas armadas estadounidenses se han desplegado para dar la bienvenida a los monarcas, en un acto que ha incluido la tradicional salva de 21 cañonazos y la revisión de tropas. A pesar de la lluvia, numerosos ciudadanos se han congregado para presenciar la llegada.
En su primer discurso, Trump ha destacado que es un “enorme privilegio recibir” a los reyes y ha calificado a Carlos III como un “hombre muy elegante”. También ha subrayado los vínculos históricos entre los dos países: “Los norteamericanos no han tenido amigos más cercanos que los británicos”. El presidente de EE. UU. ha insistido en la necesidad de preservar la relación bilateral: “Continuamos con una resolución aún más firme para mantener nuestra devoción a la libertad”. El mandatario, que en los últimos meses había mantenido un tono crítico con el Regne Unit, ha adoptado esta vez un registro conciliador y ha evocado figuras como Winston Churchill para remarcar la alianza histórica.
La visita llega en un momento especialmente delicado para las relaciones entre Washington y Londres, marcadas por desacuerdos en política exterior, comercio y defensa. Las diferencias con el gobierno británico de Keir Starmer han enfriado una alianza tradicionalmente sólida. En este contexto, el papel del monarca se presenta clave como herramienta de diplomacia. Carlos III, con una trayectoria marcada por el multilateralismo y la defensa de valores como la sostenibilidad y el diálogo internacional, intentará rebajar tensiones con una agenda que incluye una reunión bilateral con Trump y un discurso ante el Congrés.
Según aseguran medios ingleses, Carlos III defenderá la necesidad de cooperación entre aliados en un escenario global complejo y remarcará que, a pesar de las diferencias, los dos países “siempre han encontrado maneras de unirse”. La visita también se enmarca en la conmemoración de los 250 años de la independencia de Estados Unidos, un contexto simbólico que refuerza el mensaje de continuidad histórica entre las dos naciones.
Los primos lejanos
En paralelo a la solemnidad institucional, Donald Trump también ha dejado una nota distendida asegurando que él y Carlos III son “primos lejanos”. El magnate americano ha compartido esta idea a partir de un artículo del Daily Mail sobre su árbol genealógico y lo ha celebrado con humor: “¡Qué bien! Siempre he querido vivir en el palacio de Buckingham. ¡Hablaré con el rey y la reina de aquí a unos minutos!”.