El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha rebajado este domingo las expectativas de un acuerdo de paz con Irán a pesar de haber asegurado horas antes que el pacto con Teherán estaba "prácticamente cerrado". En un mensaje publicado en su red social, Truth Social, el líder de la Casa Blanca ha advertido que el bloqueo del estrecho de Ormuz continuará vigente hasta que el acuerdo esté completamente sellado. "El bloqueo permanecerá en pleno vigor y efecto hasta que se llegue a un acuerdo, se certifique y se firme", ha escrito el mandatario estadounidense, que también ha insistido en que "ambas partes se tienen que tomar su tiempo y hacerlo bien" porque "no puede haber errores". Trump ha afirmado previamente que los "aspectos y detalles finales" del pacto todavía continúan en negociación.
Para justificar la inversión de más tiempo, Trump ha cargado contra el acuerdo nuclear que Barack Obama firmó con Irán durante su presidencia, poniéndolo como ejemplo de lo que considera "uno de los peores acuerdos que ha hecho nunca" la Casa Blanca. Trump ha asegurado que ese pacto representó "un camino directo para que Irán desarrollara un arma nuclear" y ha defendido que las negociaciones actuales siguen una dirección "exactamente contraria". El mandatario estadounidense ha afirmado que las conversaciones con Teherán avanzan de forma "ordenada y constructiva" y ha explicado que ha pedido a sus representantes que no se apresuren a cerrar un acuerdo mientras "el tiempo es de nuestro lado".
Trump, eso sí, ha pedido a Irán que comprenda la postura estadounidense sobre su programa nuclear: "No pueden desarrollar ni adquirir un arma o bomba nuclear", ha manifestado el presidente sobre una de las cuestiones clave de las negociaciones. De hecho, Teherán ha insistido en innumerables ocasiones en que su enriquecimiento de uranio tiene una naturaleza pacífica y está en el derecho legítimo de desarrollarlo.
Por su parte, la agencia semioficial iraní Tasnim, vinculada al régimen, ha avanzado que el borrador del acuerdo incluiría el fin de la guerra "en todos los frentes" y la suspensión de las sanciones sobre el petróleo iraní mientras duren las negociaciones. Este posible escenario genera incomodidad en el gobierno de Israel liderado por Benjamin Netanyahu, que no participa directamente en las conversaciones de paz y ve cómo el entendimiento podría aplazar o dejar fuera algunos de los objetivos que había defendido en su ofensiva contra Irán, especialmente en relación con el programa nuclear iraní o las operaciones contra Hizbulá. Paralelamente, el ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, ha asegurado que las negociaciones han tenido "avances significativos".
