El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha vuelto a sacudir la escena internacional con una decisión que puede tener repercusiones profundas sobre la gobernanza climática mundial. Este jueves, el presidente de los Estados Unidos ha firmado una orden ejecutiva que instruye la retirada del país de 66 organizaciones y tratados internacionales que, según la Casa Blanca, "ya no responden a los intereses nacionales". Entre ellas hay 31 entidades vinculadas a las Naciones Unidas y otras 35 organizaciones independientes, muchas de las cuales trabajan en materias tan cruciales como la lucha contra el cambio climático, la protección de la biodiversidad, la promoción de las energías renovables y la defensa de la salud pública, la igualdad de género y la inclusión social.

Hasta ahora, no se ha publicado una lista completa de entidades afectadas, y todavía no se sabe si el Congreso estadounidense dará apoyo a la medida. Sí se ha confirmado, sin embargo, la salida de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el principal foro multilateral desde 1992 para coordinar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y acoger las cumbres climáticas anuales. Esta decisión supone que el segundo emisor mundial de gases contaminantes se aparta del corazón de la cooperación internacional para hacer frente a la crisis climática.

La retirada incluye también el rechazo al Pacto de París y la salida del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), el organismo científico más relevante que evaluaba periódicamente el estado de la investigación climática y las soluciones basadas en evidencia. Además, Trump ha incluido entidades clave relacionadas con la transición energética y la gestión de recursos naturales, como la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) y organismos de la ONU centrados en océanos y agua.

"Primero, los Estados Unidos"

La Casa Blanca justifica la medida invocando la doctrina del “primero, los Estados Unidos”, una línea política que Trump ha recuperado con fuerza desde su regreso a la presidencia hace un año. El mandatario ha reforzado su discurso negacionista sobre la crisis climática, cuestionando el consenso científico sobre la relación entre actividades humanas y calentamiento global, y apostando por intensificar la extracción y el comercio de combustibles fósiles.

La reacción internacional ha sido inmediata. Desde Bruselas, el comisario europeo de Acción Climática, Wopke Hoekstra, ha lamentado la retirada de Washington, recordando que estos organismos “son fundamentales para coordinar la acción climática global y para garantizar que los países reduzcamos emisiones y nos adaptemos a los efectos del cambio climático”. También la vicepresidenta Sara Aagesen ha criticado duramente la decisión y ha asegurado que España continuará apostando por medidas firmes contra el cambio climático, a pesar del rechazo de la primera economía mundial a la ciencia climática.

Las consecuencias de la decisión de Trump

Analistas y expertos alertan de que esta medida podría fragmentar el esfuerzo global para contener el calentamiento y debilitar los mecanismos internacionales que regulan la transición energética y la protección del medio ambiente, al tiempo que envía una señal clara sobre la prioridad de Trump: los intereses económicos nacionales por encima de la colaboración global.