El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, asegura que Washington asumirá durante años el control político y económico de Venezuela y que explotará sus enormes reservas de petróleo como pilar central de su estrategia en la región. En una entrevista de casi dos horas con The New York Times, Trump dibujó un escenario de intervención prolongada, sin calendario definido ni garantías sobre el retorno de la soberanía venezolana.
“Solo el tiempo dirá”, afirmó cuando se le preguntó cuánto tiempo exigirán los Estados Unidos una supervisión directa del país sudamericano, con la amenaza implícita de una acción militar desde una flota desplegada frente a su costa. “Lo reconstruiremos de una manera muy rentable”, añadió. “Usaremos el petróleo, sacaremos petróleo y, al mismo tiempo, daremos dinero a Venezuela, que lo necesita desesperadamente”.
Asumir de manera indefinida el control del petróleo
Las declaraciones del presidente llegan horas después de que altos cargos de la administración confirmaran que Estados Unidos prevé asumir de manera indefinida la comercialización del crudo venezolano. Se trata de un plan en tres fases que el secretario de Estado, Marco Rubio, ha expuesto al Congreso. Aunque los republicanos han dado apoyo mayoritario a la estrategia, los demócratas alertan del riesgo de una intervención internacional larga, sin una autoridad legal clara y con consecuencias imprevisibles.
Trump evitó concretar plazos. ¿Tres meses, un año o más? “Diría que mucho más”, respondió, descartando cualquier horizonte corto. Tampoco adquirió compromisos sobre la celebración de elecciones, en un país que mantuvo una tradición democrática estable desde finales de los años cincuenta hasta la llegada de Hugo Chávez al poder, en 1999.
¿Por qué Delcy Rodríguez y no María Corina Machado?
Uno de los silencios más relevantes de la entrevista fue la negativa a explicar por qué Washington ha reconocido a Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Nicolás Maduro, como nueva líder del país, en lugar de apoyar a María Corina Machado, cabeza visible de la oposición y reciente Premio Nobel de la Paz. Trump esquivó la pregunta sobre si ha hablado directamente con Rodríguez. “Marco habla con ella todo el tiempo”, dijo, en referencia a Rubio, insistiendo en que la comunicación con el nuevo gobierno es constante.
La conversación con The New York Times se vio interrumpida por una llamada del presidente colombiano, Gustavo Petro, días después de que Trump hubiera amenazado a Colombia por su papel como centro neurálgico del narcotráfico. Trump invitó a los periodistas a permanecer en el Despacho Oval, con la condición de que la conversación fuera extraoficial. Después, anunció en las redes sociales que Petro había llamado "para explicar la situación de las drogas" y que le había invitado a visitar Washington.
Trump se jacta de la operación en Venezuela
El presidente norteamericano se mostró especialmente satisfecho con la operación militar que culminó con la captura de Maduro en Caracas, una acción que, según diversas fuentes, causó la muerte de unas 70 personas, entre venezolanos y cubanos. Reveló que había seguido personalmente la preparación de las fuerzas especiales, incluida la construcción de una réplica a tamaño real del complejo presidencial en una base militar de Kentucky. Durante la operación, admitió, temía un fracaso comparable al del rescate de rehenes en Irán en 1980, que marcó negativamente la presidencia de Jimmy Carter.
Trump contrastó aquel episodio con lo que considera el éxito de la captura de Maduro y con operaciones fallidas de sus predecesores, como la retirada de Afganistán bajo el mandato de Joe Biden. En cuanto al futuro, evitó detallar qué líneas rojas podrían llevar al despliegue de tropas estadounidenses sobre el terreno. Tampoco aclaró qué haría si Venezuela bloquea el acceso al petróleo o se niega a expulsar a personal ruso o chino.
Mientras tanto, el presidente ya habla de ingresos. Esta semana anunció que Estados Unidos obtendrá entre 30 y 50 millones de barriles de crudo venezolano, a pesar de reconocer que la recuperación de un sector petrolero profundamente deteriorado “tardará años”. A pesar de las reticencias de muchas petroleras estadounidenses, Trump se muestra confiado: “Nos están dando todo lo que consideramos necesario”.