La factura de la guerra entre Estados Unidos e Irán continúa disparándose. El Pentágono reconoció este martes que el coste del conflicto ya asciende a los 29.000 millones de dólares —unos 24.700 millones de euros al cambio actual—, una cifra superior a los 25.000 millones anunciados al Congreso hace solo dos semanas.
Pero varios expertos alertan que esta es solo la punta del iceberg. Linda Bilmes, especialista en presupuestos de guerra de la Harvard Kennedy School, calcula que el coste real acabará superando el billón de dólares, es decir, cerca de 850.000 millones de euros. Una factura gigantesca que podría perseguir a los contribuyentes estadounidenses durante décadas, destaca a la CNN.
El coste inmediato de la guerra
Según el Pentágono, la nueva estimación incorpora gastos que inicialmente no se habían contabilizado, como la reparación de bases militares dañadas en Oriente Próximo, la sustitución de equipamiento destruido y los costes operativos de la ofensiva. El conflicto ha obligado a Washington a mantener entre dos y tres grupos aeronavales en la región, además de un despliegue permanente de decenas de miles de soldados. También se han utilizado grandes cantidades de misiles Tomahawk, bombas guiadas y sistemas de intercepción antiaérea.
Bilmes recuerda que reemplazar este armamento es ahora mucho más caro que antes. Un misil Tomahawk que figuraba en los inventarios por unos 2 millones de dólares puede costar hoy hasta 3,5 millones fabricarlo de nuevo.
Una factura que durará años
Los expertos advierten que el gasto no terminará cuando bajen las tensiones militares. El gobierno estadounidense tendrá que afrontar durante años la reconstrucción de instalaciones militares, la reposición de sistemas de armas más avanzados y la atención médica de los veteranos desplegados en la zona. Actualmente, hay unos 55.000 soldados estadounidenses en Oriente Próximo potencialmente expuestos a riesgos químicos, ambientales y psicológicos derivados del conflicto.
Las guerras de los últimos veinte años en Irak y Afganistán ya demostraron que los costes sanitarios y sociales de los veteranos pueden alargarse durante décadas y acabar representando una parte importante del gasto total.
El petróleo presiona la economía mundial
Más allá del gasto militar, la guerra empieza a golpear la economía global. El Departamento de Energía de EE. UU. advierte que el precio del petróleo se mantendrá por encima de los 100 dólares por barril las próximas semanas, alimentando el riesgo de una nueva escalada inflacionaria. La administración norteamericana ya ha revisado al alza la previsión del precio de la gasolina, que podría alcanzar los 5 dólares por galón en Estados Unidos.
La situación se ha agravado después de que una de las plantas de procesamiento de gas más importantes de los Emiratos Árabes Unidos confirmara que no recuperará la plena capacidad operativa hasta 2027 por los daños provocados por los ataques iraníes. Al mismo tiempo, un gran vertido de petróleo detectado cerca de la isla iraní de Kharg continúa expandiéndose en el golfo Pérsico, según imágenes por satélite.
Tensión en el estrecho de Ormuz
El conflicto también ha obligado a varios países occidentales a reforzar la seguridad marítima en el estrecho de Ormuz, una de las rutas comerciales más sensibles del planeta. El Reino Unido ha anunciado el envío de sistemas antiminas y equipos antidrones para proteger el tráfico marítimo en la zona. Mientras Washington intenta evitar una escalada aún mayor, la guerra con Irán ya empieza a transformarse en una crisis económica global con impacto directo sobre los mercados energéticos, la inflación y el gasto público estadounidense.