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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha iniciado su viaje oficial a la República de Irlanda con una polémica afirmación sobre el futuro de la isla ante el primer ministro (Taoiseach) irlandés, Micheál Martin. El jefe de la Casa Blanca ha respondido a un periodista que le preguntaba sobre la cuestión de la reunificación irlandesa que le "encantaría ver [Irlanda] unificada". "Tengo amigos en ambos lados, grandes personas. Son irlandeses, ¿cómo van a ser malos? Me encantaría ver la reunificación", ha insistido en decir el mandatario estadounidense ante el jefe del Gobierno irlandés. Trump, además, ha asegurado que la reunificación de Irlanda del Norte, posesión británica, con el resto de la República de Irlanda, "sería un gran éxito para todos si ocurriera", cosa que "ocurrirá tarde o temprano"

En las declaraciones a la prensa ante el taoiseach, Trump se ha referido a sí mismo como "el hombre adecuado" para poner en marcha el eventual proceso de reunificación, si bien ha concedido que el Reino Unido también "tendrá algo que decir al respecto". "Creo que sería algo fantástico. Quiero decir, ¿cómo puede ser malo?", ha apuntado Trump, que ha continuado diciendo que los irlandeses son "gente estupenda" y que tiene amigos "en ambos bandos". Posteriormente, en un discurso pronunciado en la residencia del embajador estadounidense en Dublín, Trump ha vuelto a referirse al tema de la reunificación y ha asegurado que "no hay una buena respuesta" a esta cuestión.

"Ellos (los periodistas) me han preguntado: ¿qué opinas sobre la unificación de Irlanda del Norte e Irlanda? Y he dicho, oh, es una buena pregunta, y creo que he dado una buena respuesta... pero ya leeremos sobre esto mañana", ha comentado el político republicano. "Es una de esas cuestiones en las que no importa lo que digas, o cuán bien lo digas, no hay respuesta buena, ¿verdad?", se ha preguntado ante los periodistas, donde ha vuelto a decir que la reunificación irlandesa sería "algo genial".

La isla de Irlanda está dividida en dos partes, la República de Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte desde el año 1921. Después de décadas de conflicto armado en el enclave británico, conocidos como las Troubles (los conflictos), el Acuerdo de Viernes Santo regula el estatus de Irlanda del Norte y establece que deberá seguir formando parte del Reino Unido mientras la mayoría de su población así lo quiera, y que deberá integrarse en Irlanda por decisión de la mayoría. Sin embargo, el Acuerdo no indica cuándo ni cómo se debe organizar un referéndum sobre la cuestión, que los republicanos (partidarios de la reunificación), reclaman desde hace décadas. 

Reacción en el Reino Unido

Las reacciones desde Downing Street sobre las palabras de Trump no han tardado en llegar, y un portavoz de la oficina del primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, ha asegurado que la convocatoria de un referéndum "sobre la frontera" corresponde al secretario de Estado británico para Irlanda del Norte y "cuando exista un claro consenso en el país, cuando la opinión pública haya cambiado hasta el punto de que se deba considerar la propuesta". Por su parte, el líder del Partido Unionista Democrático, Gavin Robinson, que apoya la permanencia de Irlanda del Norte en el Reino Unido, ha dicho que el futuro constitucional del territorio "lo decidirá el pueblo norirlandés y no los comentarios que se hagan en Londres, Dublín o Washington".