Irene Montero ha dado este sábado el paso que Podemos preparaba desde hace meses y ha confirmado que quiere ser candidata a las próximas elecciones generales. Pero la exministra de Igualdad y actual eurodiputada lo ha hecho con una jugada que va más allá de una simple proclamación interna: propone someter su candidatura a unas primarias abiertas a todo el mundo, tanto para votar como para presentarse. El movimiento sitúa a Podemos en primera línea de la carrera para liderar el espacio político a la izquierda del PSOE en un momento en que Sumar todavía no ha definido ni candidato ni fórmula electoral para afrontar las próximas generales. Y lo que propone Montero es celebrar unas primarias conjuntas de todo el espacio, abiertas al voto de cualquier ciudadano, para elegir un candidato único de los partidos situados a la izquierda del PSOE. "Quiero ser vuestra candidata, pero no quiero serlo de cualquier manera", ha proclamado Montero durante el acto Paz, casa, trabajo, celebrado este sábado en Madrid.
La dirigente morada ha defendido unas primarias "abiertas a todo el mundo", en las que "todo el equipo" pueda ser elegido no solo por los militantes y simpatizantes de Podemos, sino por cualquier persona, cualquier ciudadano "que quiera participar". Porque la fórmula planteada por Montero permitiría también que se presentaran candidatos externos a Podemos, una puerta que los morados presentan como una manera de construir una candidatura más amplia de la izquierda alternativa. Otra cuestión es si el resto de formaciones de este espacio —Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid o los Comuns— aceptarán jugar esta partida.
Podemos intenta marcar el terreno a Sumar
La candidatura de Montero no es exactamente una sorpresa. Podemos ya la había señalado en abril del año pasado como su apuesta para las próximas generales. La novedad es el mecanismo con el que ahora pretende legitimar este liderazgo y, al mismo tiempo, obligar al resto de la izquierda a posicionarse. Sumar lleva meses aplazando la decisión sobre quién debe encabezar su espacio electoral y bajo qué marca concurrirá a las elecciones. Podemos, en cambio, pone ahora un nombre sobre la mesa y ofrece unas primarias abiertas que podrían convertirse en una batalla directa por el liderazgo de la izquierda alternativa. La propuesta contiene una trampa política difícil de esquivar para sus antiguos socios. Si Sumar aceptara competir en unas primarias conjuntas, Montero partiría con el apoyo de una organización muy movilizada y con una elevada notoriedad pública. Si rechazara participar, Podemos podría acusarlo de negarse a someter la unidad de la izquierda al voto de los ciudadanos.
La relación entre ambas fuerzas continúa marcada por la ruptura de finales de 2023, cuando Podemos abandonó el grupo parlamentario de Sumar después de meses de tensiones con Yolanda Díaz por el control político del espacio. Los morados han mantenido desde entonces una posición muy crítica con Sumar y defienden la construcción de una izquierda "fuerte" y no subordinada al PSOE.
De Rufián a las primarias abiertas
Antes del verano, Podemos había llegado a explorar públicamente otras fórmulas. La dirección morada elogió la posibilidad de un eventual tándem con el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, después de que Montero y el dirigente republicano coincidieran en un acto. Aquella posibilidad, sin embargo, no avanzó y Podemos descartó posteriormente una gran confluencia con otras fuerzas estatales. Ahora, la propuesta de primarias permite a Montero presentarse simultáneamente como la candidata de Podemos y como una aspirante a representar un espacio político más amplio. De momento, sin embargo, no existe ningún acuerdo con Sumar ni con el resto de partidos para que estas primarias sean realmente las del conjunto de la izquierda alternativa.
Jornada de 30 horas y salario mínimo de 1.800 euros
Montero también ha aprovechado su primer acto de precampaña para dibujar las grandes líneas del programa con el que quiere presentarse a las generales. Entre las medidas más destacadas se encuentran la reducción de la jornada laboral hasta las 30 horas semanales, seis horas al día, y el aumento del salario mínimo interprofesional hasta los 1.800 euros. También ha defendido prohibir que los fondos de inversión compren viviendas, intervenir para reducir el precio de los pisos, limitar el precio de los alimentos y abaratar la energía.
Montero ha reivindicado que los recursos públicos se destinen prioritariamente a sanidad, educación, conciliación y lucha contra las violencias machistas, en lugar de incrementar el gasto militar. "¡Qué locura bolivariana decir que, si te pones enfermo, tiene que haber un buen hospital con profesionales bien remunerados!", ha ironizado. También ha reivindicado que "cualquier niño o niña tiene derecho a la mejor escuela pública, nazca en el barrio que nazca", y ha defendido que las normas del sistema no pueden ir contra la gente.
Belarra bendice la candidatura
La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ha escenificado el apoyo total de la dirección del partido a Montero. La ha definido como una mujer "valiente" que "no se vende" a los que "mandan" y ha llegado a afirmar que España necesita una "madre luchadora" como ella al frente del gobierno. Podemos, por lo tanto, ya ha elegido su carta. Formalmente, Montero todavía tendrá que ganar unas primarias. Políticamente, sin embargo, la batalla que acaba de abrir es mucho mayor: decidir quién liderará una izquierda alternativa que continúa dividida a las puertas del próximo ciclo electoral.