El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado suspender temporalmente los bombardeos contra Irán para facilitar una nueva ronda de negociaciones, pero ha advertido que reanudará la ofensiva si el diálogo fracasa. "Estamos manteniendo conversaciones muy profundas con Irán. Si no dan resultado, volveremos a emprender acciones militares contundentes", ha declarado al medio estadounidense Axios.
Una negociación con fecha de caducidad
Trump ha dejado claro que no está dispuesto a alargar las conversaciones. "No mucho tiempo. O avanzan rápido o no avanzan", ha afirmado. También ha explicado que frenó los ataques después de recibir peticiones de los aliados de Washington que participan en la mediación: "Todas las personas que tratan con Irán me pidieron: 'No dispares'". Según funcionarios regionales citados por Associated Press, Catar y Pakistán han logrado avances para acercar Washington y Teherán.
La pausa llega después de trece jornadas consecutivas de bombardeos, iniciadas a raíz de la ruptura de la tregua pactada en junio. Fuentes citadas por Axios aseguran que el comandante del Mando Central de Estados Unidos, el almirante Brad Cooper, recomendó detener la campaña porque los principales objetivos militares ya habían sido destruidos o gravemente afectados y continuar atacando ofrecería resultados limitados.
El coste militar y económico de la escalada
The New York Times también ha informado de la preocupación de los mandos estadounidenses por el desgaste de las reservas de interceptores Patriot y otros sistemas de defensa antiaérea. Una ofensiva a gran escala podría dejar más expuestas las tropas desplegadas en Jordania, Kuwait, Baréin y los Emiratos Árabes Unidos, mientras Irán todavía conserva capacidad para responder y atacar intereses estadounidenses en la región.
La inestabilidad en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales de transporte de petróleo, también pesa en la decisión. Trump ha destacado la bajada del precio del crudo y la recuperación de las bolsas después de la suspensión de los ataques, en un momento en que el tráfico marítimo continúa afectado y persiste la incertidumbre sobre la seguridad de la navegación.
La pausa coincide, además, con el encuentro de Trump con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, con quien abordará el programa nuclear iraní y los posibles escenarios si las negociaciones fracasan. Washington congela así la escalada y apuesta por una diplomacia rápida, pero mantiene la amenaza militar como instrumento de presión sobre Teherán.