La tensión entre Estados Unidos e Irán vuelve a aumentar después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara que el alto el fuego vigente desde el 7 de abril está “en soporte vital” a raíz del fracaso de las últimas negociaciones con Teherán. El mandatario rechazó de manera contundente las propuestas iraníes para avanzar hacia un acuerdo y advirtió que Washington estudia reanudar las escoltas militares de barcos comerciales en el estrecho de Ormuz.
Trump calificó la respuesta iraní de “basura” y aseguró que ni siquiera va a terminar de leer el documento enviado por Teherán. Según el presidente, las exigencias iraníes no ofrecen garantías suficientes sobre el programa nuclear del país ni sobre la libre circulación marítima en una de las principales rutas energéticas del mundo.
Projecte Llibertat, en el punto de mira
La Casa Blanca vuelve así a valorar la reactivación del conocido como Project Freedom, el dispositivo naval impulsado por Estados Unidos para escoltar petroleros y mercantes por el golfo Pérsico ante el bloqueo parcial impuesto por Irán. La operación había quedado temporalmente suspendida la semana pasada con el objetivo de facilitar un acuerdo diplomático.
Desde Teherán, sin embargo, las autoridades mantienen una posición inflexible. El régimen iraní exige el levantamiento de las sanciones económicas, la liberación de fondos bloqueados y el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz antes de reanudar cualquier negociación. El excomandante de la Guardia Revolucionaria Mohammad Ali Jafari advirtió que “no habrá más conversaciones” mientras estas condiciones no sean aceptadas.
A pesar del tono duro, el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baqaei, defendió que las propuestas de Teherán son “razonables, responsables y generosas”, e insistió en que todavía existe margen para una solución pactada.
El mercado paga las consecuencias
El estancamiento diplomático ya tiene consecuencias directas sobre los mercados internacionales. El precio del petróleo Brent ha superado los 105 dólares por barril ante el temor de que el bloqueo de Ormuz afecte gravemente el suministro global de energía. Aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial transportado por mar atraviesa este corredor estratégico.
Según datos de la Organización Marítima Internacional, cerca de 1.500 petroleros y unos 20.000 marineros continúan atrapados en el golfo Pérsico mientras las navieras intentan negociar permisos temporales tanto con Washington como con Teherán. El organismo advierte que algunas embarcaciones podrían empezar a sufrir escasez de combustible, alimentos y agua en los próximos días.
La crisis coincide, además, con la visita que Trump tiene previsto iniciar esta semana en Pekín para reunirse con el presidente chino Xi Jinping. China mantiene estrechos vínculos comerciales con Irán y continúa siendo uno de los principales compradores del petróleo iraní, un factor que complica los intentos de Estados Unidos de incrementar la presión económica sobre Teherán.
