El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha respondido con dureza al acercamiento entre la Unión Europea y Canadá. El mandatario estadounidense ha amenazado este miércoles con imponer "serios aranceles" a Europa e incluso con reducir el comercio con el bloque comunitario si Bruselas avanza en su propuesta para que Canadá se convierta en miembro asociado de la UE.
Trump ha hecho estas declaraciones en una rueda de prensa en Carolina del Norte, donde ha calificado de "ridícula" la posibilidad de que Ottawa estreche aún más sus vínculos con Bruselas. El presidente estadounidense ha llegado a definir este eventual acercamiento como un "acto hostil" y ha vuelto a cuestionar la relación comercial de Estados Unidos con su vecino del norte. Según Trump, Canadá ha sido un "pésimo socio comercial".
¿Qué buscan Canadá y la UE?
La reacción de Washington llega después de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, planteara ante el Parlamento Europeo abrir la puerta a Canadá como primer "miembro asociado" de la Unión. La propuesta no implica que el país norteamericano pase a formar parte de la UE, sino que busca crear una relación más estrecha en ámbitos considerados estratégicos.
Entre estos sectores se encuentran la defensa, la energía, los minerales críticos, la tecnología, la inteligencia artificial y la seguridad económica. Son áreas que han ganado peso en los últimos años, especialmente ante la creciente competencia internacional y las tensiones comerciales entre las principales potencias.
La fórmula, sin embargo, aún está lejos de ser una realidad. La figura de "miembro asociado" no existe actualmente en los tratados de la UE. Por lo tanto, sería necesario negociar sus condiciones y conseguir el apoyo de los 27 estados miembros antes de poder aplicarla.
Canadá tampoco ha planteado convertirse en un Estado miembro de pleno derecho. El primer ministro canadiense, Mark Carney, explicó el domingo que su gobierno busca construir una "alianza única" con Europa basada en intereses, valores y prioridades compartidas. El movimiento se entiende también en un contexto de tensiones con la Administración Trump y de voluntad canadiense de diversificar sus alianzas.
Bruselas y Ottawa ya tienen acuerdos firmados
Bruselas y Ottawa ya mantienen una relación comercial y acuerdos de cooperación en materia de defensa. Ahora quieren ir un paso más allá. Y es precisamente este cambio de perspectiva lo que parece haber provocado la respuesta de Trump, que interpreta el acercamiento europeo a Canadá como una cuestión que también afecta a los intereses comerciales de Estados Unidos.
En Ottawa, mientras tanto, la opción europea parece tener un apoyo considerable. Según una encuesta de Abacus Data publicada esta semana, el 81% de los canadienses consultados apoya una mayor integración con la UE sin que el país se incorpore como miembro. El 80% también defiende profundizar la cooperación con Europa en política exterior, defensa y economía.