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El candidato de izquierdas Roberto Sánchez ha adelantado a la candidata de derechas Keiko Fujimori en el tramo final del escrutinio de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, celebradas este domingo. Después de haber neutralizado una desventaja que llegó a ser de 5,5 puntos porcentuales, y una vez que se han contabilizado el 93,92% de los votos, Sánchez obtiene el 50,008% de las papeletas (8.790.560 sufragios), frente al 49,992% de Fujimori (8.787.618). Sin embargo, todavía falta por escrutarse el voto extranjero, donde se espera que Fujimori sea la más votada, y el voto en las zonas rurales, en que las mayores preferencias las tendrá previsiblemente Sánchez.

Una vez conocidos los primeros resultados durante la noche del domingo —una muestra elaborada por Ipsos otorgó un 50,3% a Sánchez, contra un 49,7% a Fujimori— el candidato de Juntos por Perú salió a un balcón de la emblemática plaza San Martín, en el centro histórico de Lima, para asegurar ante sus seguidores que "este es el día de la recuperación de la democracia" y consideró que es "el momento de la defensa del voto". Sánchez aprovechó para recordar al encarcelado expresidente Castillo, a quien representa en estos comicios y que ha prometido liberar de su condena por el fallido golpe de Estado de 2022.

Por su parte, Fujimori mostró cautela ante la prensa y aceptó el "empate técnico" mostrado por las proyecciones. Sin embargo, anticipó que aceptará los resultados electorales, al contrario de 2021, cuando denunció un supuesto fraude en contra. "Hasta ahora no hay ningún ganador en esta contienda, por esta razón, serán días largos hasta conocerlo", dijo la líder del partido Fuerza Popular.

Una década de inestabilidad política

En los últimos diez años, hasta ocho presidentes han ocupado el sillón presidencial del Perú, que ha sido más bien una silla eléctrica para todo aquel que se ha sentado en ella. La volatilidad política del país andino y la debilidad de los presidentes ante el Congreso —dispuesto a destituir al mandatario que sea si no se alinea con los objetivos políticos de las fuerzas que controlan el hemiciclo— ha sido un quebradero de cabeza para los peruanos, que manifestaron su malestar con la gran fragmentación del voto en la primera vuelta. En los comicios del pasado 12 de abril, ninguno de los 35 candidatos a la presidencia recibió más de 3 millones de votos en un país con más de 27 millones de electores. La gran fragmentación del voto ya dio márgenes muy ajustados en la primera vuelta y todavía más en la segunda, en que la victoria irá de pocos votos.