Siria vuelve a pagar con tarjeta después de quince años de aislamiento financiero

Pagar un café con tarjeta parece algo insignificante. En Siria, esta semana, ha adquirido un valor casi simbólico: el presidente del país, Ahmed al-Sharaa, ha realizado en Damasco el primer pago con una tarjeta Visa, en lo que el gobierno presenta como una nueva etapa en la reincorporación del país al sistema financiero internacional.

La imagen, difundida por los medios oficiales sirios, muestra a Al-Sharaa sentado en un establecimiento con el gobernador del Banco Central, Mohammed Safwat Raslan. El presidente paga con una Visa mientras Raslan realiza, por su parte, la primera transacción internacional con una Mastercard. No es solo una demostración tecnológica. Es la postal de un país que intenta volver a conectarse con unas redes financieras de las que ha estado prácticamente apartado durante años.

15 años después

Visa y Mastercard han anunciado esta semana las primeras operaciones internacionales con tarjeta en Siria en más de quince años. Según Mastercard, la primera transacción se procesó a través de QNB Syria, mientras que Visa ha trabajado con el libanés Fransabank y la compañía Paymera para poner en marcha el servicio. La implantación, sin embargo, será progresiva y todavía no significa que todas las tarjetas funcionen en todo el país.

El momento no es casual. El lunes, Estados Unidos retiró oficialmente a Siria de su lista de países patrocinadores del terrorismo, donde figuraba desde 1979. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, presentó la decisión como un paso para abrir a los sirios una vía hacia la prosperidad. Washington también retiró a Hayat Tahrir al-Sham, la organización que había liderado Al-Sharaa antes de llegar a la presidencia, de su designación como organización terrorista global.

La medida llega después de un giro profundo en la historia reciente del país. Bashar al-Ásad fue derrocado en diciembre de 2024 después de casi catorce años de guerra civil. Su régimen había quedado sometido durante años a un amplio régimen de sanciones internacionales, que dificultaba las relaciones bancarias, las inversiones y buena parte de las transacciones con el exterior.

Relaciones con Occidente

Con la nueva administración, Damasco ha comenzado a buscar la normalización de las relaciones con Occidente y la reconstrucción de la economía. El año pasado, Siria ya logró recuperar el acceso al sistema SWIFT, la red que permite a los bancos intercambiar instrucciones para transferencias internacionales, después de catorce años de exclusión. La reactivación de las tarjetas es ahora un paso más en este proceso.

Para los ciudadanos, el impacto puede ir mucho más allá de poder pagar en una tienda sin efectivo. La entrada de las redes internacionales puede facilitar los pagos de turistas, hoteles y empresas extranjeras, y sobre todo ayudar a los bancos sirios a recuperar relaciones con instituciones financieras de otros países. Según el Banco Central sirio, modernizar el sistema de pagos es una pieza de la reconstrucción de la infraestructura financiera.

Siria: ¿formará parte de la economía mundial?

Pero la fotografía de Al-Sharaa con una Visa también tiene una dimensión política. El nuevo gobierno necesita demostrar que Siria puede volver a formar parte de la economía internacional después de años de aislamiento. Y Washington, con el levantamiento progresivo de las restricciones, está apostando por facilitar esta reintegración.

La paradoja es que una tarjeta de plástico puede explicar mejor el cambio que muchos discursos diplomáticos. Durante años, Siria quedó desconectada de buena parte de las redes que permiten mover dinero por el mundo. Ahora, su presidente paga un café con una Visa ante las cámaras. Es una operación pequeña, pero, para un país que intenta reconstruirse después de más de una década de guerra, volver a pagar con tarjeta es también una manera de decir que quiere reivindicar su papel en el mundo.