Solo seis días después de que Donald Tusk advirtiera ante el parlamento polaco que los servicios de inteligencia disponían de información sobre posibles provocaciones rusas "mucho más peligrosas" que las registradas hasta ahora, Polonia ha vuelto a denunciar una incursión procedente de Rusia. Según han informado este miércoles las Fuerzas Armadas polacas, un helicóptero militar de la Federación Rusa ha violado el espacio aéreo del país al norte de Braniewo, una localidad situada junto al enclave ruso de Kaliningrado. El episodio refuerza el clima de alerta que Tusk había dibujado el 17 de septiembre, cuando avisó de que Varsovia se preparaba incluso para "ataques híbridos con drones y misiles" por parte del Kremlin.
El Mando Operacional de las Fuerzas Armadas Polacas (DORSZ) ha confirmado oficialmente la incursión y ha detallado su alcance. Según el organismo, "a las 11:08 horas, al norte de la localidad de Braniewo, se ha producido una breve violación del espacio aéreo de Polonia por parte de un helicóptero Mi-8 de las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia". El aparato ha llegado a adentrarse unos 300 metros dentro del territorio aéreo polaco y se ha mantenido durante 42 segundos antes de salir, de acuerdo con la información facilitada por el propio mando militar.
Como respuesta a la incursión, las Fuerzas Armadas polacas han activado cazas de combate y han puesto en alerta los sistemas de defensa terrestre. El episodio, sin embargo, se ha producido en un contexto de tensión previa, ya que, horas antes, la aviación polaca ya había elevado el nivel de alerta de manera preventiva después de una nueva oleada de ataques rusos contra el centro de Ucrania. La situación ha obligado incluso a suspender el tráfico aéreo de manera temporal en los aeropuertos de Lublin y Rzeszów, al sureste de Polonia.
El incidente de este miércoles se suma a un incremento de la actividad militar rusa en la región del Báltico. El mismo martes, cazas polacos interceptaron un avión ruso de inteligencia electrónica Il-20 que volaba sobre aguas internacionales, a unos 40 kilómetros de la costa de Polonia. Este tipo de aparatos, a menudo detectados sin el transpondedor activo frente a localidades como Łeba, Ustka y Koszalin, han protagonizado varios episodios de tensión durante los últimos meses. Las autoridades polacas consideran que estas maniobras buscan "poner a prueba la reacción y capacidad defensiva" de su ejército. De hecho, la tensión ya había dado un salto el 30 de julio, cuando, en medio de un ataque masivo ruso contra Ucrania, un misil de crucero Kh-101 impactó en Tarnawa-Kolonia, al este de Polonia.
Solidaridad en la OTAN
Tusk ya había advertido el 17 de septiembre que, a su parecer, estas provocaciones rusas tienen como objetivo erosionar la cohesión interna de la OTAN y alimentar la percepción de que el artículo 5, que establece el principio de defensa colectiva, es "más teórico que práctico". El primer ministro polaco alertó de que no todos los dirigentes occidentales muestran el mismo nivel de compromiso con países como Polonia, Lituania, Letonia o Estonia y señaló que algunas fuerzas políticas europeas "están ganando fuerza e influencia" con discursos contrarios a una eventual implicación militar. "No moriremos por Polonia; no moriremos por Letonia o Lituania", resumió sobre el planteamiento que atribuye a estos sectores. Poco después, el primer ministro de Eslovaquia, el populista Robert Fico, demostró que la teoría de Tusk era cierta al afirmar que su país no formará parte de quienes, según él, "buscan un pretexto para una guerra entre la OTAN y Rusia" y aseguró que, mientras ocupe el cargo, los soldados eslovacos no participarán "en ninguna aventura militar".
I AM NOT, AND WILL NEVER BE, AMONG THOSE LOOKING FOR A PRETEXT FOR WAR BETWEEN NATO AND RUSSIA
— Robert Fico 🇸🇰 (@RobertFicoSVK) September 20, 2026
I respect that Czech President Petr Pavel, as a former NATO general, would like to fight. I would therefore appreciate it if he respected the fact that I prefer peace.
Czech President…
