Tras las elecciones en el estado alemán de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, el escrutinio final confirma el avance de la extrema derecha en el país. Alternativa para Alemania (AfD) ha ganado, cayendo un nuevo estado en sus manos tras la reciente victoria en Sajonia-Anhalt. El partido ultra ha duplicado sus resultados y alcanza el 38,2% del voto, mientras que la derecha tradicional que representa la CDU del canciller Friedrich Merz se hunde por debajo del 5% del voto y queda fuera del parlamento regional. Sin embargo, el candidato de AfD, Leif-Erik Holm, lo tendrá difícil para formar gobierno, ya que por su cuenta no le da y el resto de partidos le aplica un cordón sanitario, mientras que a la suma de las izquierdas sí le salen los números. También ha habido elecciones en Berlín, la capital, donde La Izquierda (Die Linke) se ha impuesto con un 25,7% del voto. El canciller Merz ha admitido que los resultados son "un desastre" para su formación, pero ha descartado dimitir.
En el estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, que se ubica en el extremo nordeste de Alemania, tocando el mar Báltico, AfD se ha impuesto con el 38,2% del voto, doblando su resultado de 2021. En segundo lugar ha quedado el Partido Socialdemócrata (SPD) de la primera ministra regional Manuela Schwesig, con un 35,5% del sufragio. Mecklemburgo ha sido durante años un feudo socialdemócrata, ya que el SPD gobierna allí desde 1998. La Izquierda y Los Verdes han quedado por detrás con un 6,5% y un 5,6% del voto, respectivamente. La CDU no tendrá grupo parlamentario en la cámara del Estado federal, porque ha caído al 4,9% del voto, el peor resultado de su historia y por debajo del umbral mínimo del 5% para tener representación. El candidato de AfD, Leif-Erik Holm, ha reivindicado su victoria para formar gobierno, pero el cordón sanitario que le hacen el resto de partidos dificulta su investidura. El único partido dispuesto a pactar con la extrema derecha es el partido de izquierda antiinmigración, Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), que se ha quedado fuera del parlamento regional con un 4,8% del voto. De esta forma, sería posible una coalición entre el SPD, La Izquierda y Los Verdes para formar un gobierno regional progresista.
En Berlín, se ha impuesto La Izquierda (Die Linke), con un 25,7% del voto. En segundo lugar ha quedado la CDU del canciller Merz, con un 18,8% del voto. En las elecciones de 2023 se impusieron los democristianos, que gobernaban junto con el SPD. Los socialdemócratas, de hecho, se han hundido al 12,1% del voto, su peor resultado en la capital alemana. La extrema derecha, por su parte, ha quedado en un 16,1% del voto, en el que es un escenario que se le resiste. Desde la reunificación alemana tras la Guerra Fría, CDU y SPD se habían alternado siempre como los partidos más votados en la capital, hasta ahora. La candidata de La Izquierda, Elif Eralp, puede así convertirse en la primera alcaldesa de Berlín del partido poscomunista, si bien para ello necesitará lograr un complicado acuerdo de coalición con Los Verdes, con 14,4 %, y el SPD.
Merz admite el "desastre", pero descarta dimitir y se reafirma en su agenda
Una vez que se ha conocido el resultado de los comicios, el canciller Merz ha admitido que "no se puede maquillar" y que es "un desastre". El dirigente de la CDU ha valorado en una comparecencia desde la sede del partido en Berlín que Alemania se ha vuelto "un país demasiado complicado", en el que "la economía se encuentra en medio de una transformación profunda". A esto se suma que "la confianza en las instituciones está disminuyendo", ha diagnosticado el mandatario democristiano. Merz ha culpado de esto a los "partidos radicales tanto de la izquierda como de la derecha". De todos modos, ha descartado dimitir y ha aseverado que sus reformas serán "el remedio contra el veneno contra la fascinación por lo autoritario que penetra cada vez más en nuestra sociedad". Así, Merz ha añadido que hay que "preparar el país para el futuro" todo y el descontento ciudadano y ha valorado que "lo que hay que hacer ahora requiere valentía, firmeza y paciencia".
La líder de AfD, Alice Weidel, ha instado a la CDU a reflexionar sobre si le interesa seguir con Merz al frente y "ser arrastrada al abismo" mientras anuncia unas reformas que "no llegan". Desde La Izquierda, el diputado Dietmar Barsch ha instado al canciller a sacar las conclusiones correctas y dar un paso al lado. El candidato de la CDU en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Daniel Peters, ha reconocido el varapalo electoral como algo "impensable" y ha admitido que no había un "viento a favor" desde Berlín debido a la impopularidad de Merz.
En cuanto al caso de Berlín, la candidata de La Izquierda, Elif Eralp, ha celebrado la victoria dando las gracias a los berlineses y ha anunciado su propósito de hacer de la capital alemana "un lugar mejor". Sin embargo, para gobernar, tendrá que alcanzar un acuerdo de coalición con Los Verdes y el SPD. Eralp es abogada y nació en 1981, hija de migrantes turcos. Su campaña se ha centrado en poner un tope al precio de los alquileres. Ha situado la vivienda en el centro de su discurso, tomando como referencia al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y ha planteado propuestas en positivo que instan a un cambio radical de paradigma.