Resuelto treinta años después uno de los asesinatos más famosos de la historia de la música, el del rapero Tupac Shakur, que el 13 de septiembre de 1996 murió tiroteado desde un coche en Las Vegas (Nevada, EE. UU.). Ahora, un jurado popular de la ciudad ha declarado finalmente culpable a Duane Keffe D Davis de un delito de asesinato en primer grado por orquestar el tiroteo. El proceso judicial queda así visto para sentencia, a la espera de que un juez aplique la pena definitiva a la única persona enjuiciada por la muerte del artista, que permanecerá detenida sin derecho a fianza hasta el 13 de octubre, cuando se conocerá la decisión. Davis se enfrenta a una pena máxima de cadena perpetua.
El juicio ha durado nueve días y ha contado con cerca de treinta testigos. El fiscal Binu Palal ha argumentado ante el jurado que Davis, en complicidad con su sobrino Orlando Anderson y otros miembros de su grupo, persiguió a Tupac por motivos de venganza después de un altercado que el joven protagonizó con el rapero y su entorno en el hotel MGM Grand de Las Vegas. Los alegatos de la fiscalía se han fundamentado en las memorias del propio Davis (Compton Street Legend, 2019), en las que detalló cómo organizó el ataque y consiguió el arma homicida utilizada en el tiroteo. Por su parte, la defensa, encabezada por el abogado Michael Sanft, ha intentado desacreditar estas declaraciones, asegurando que su cliente ha ofrecido versiones contradictorias del ataque y que gran parte del relato se fundamenta en hechos ficticios.
Las memorias de Davis y la muerte de Tupac
En las memorias, Davis reconoce que viajaba en el Cadillac desde el que mataron a tiros a Tupac. Según su relato, él estaba en el asiento del copiloto y lanzó el arma utilizada en el asesinato a la parte trasera del vehículo, desde donde alguien disparó. Implicó a su sobrino, Orlando Baby Lane Anderson, diciendo que era una de las dos personas sentadas en la parte trasera. Hasta su muerte dos años después, en el año 1998, Anderson negó su implicación en el asesinato del rapero. En este sentido, Davis también explica en el texto que rompió el silencio por primera vez en el año 2010, cuando se enfrentaba a la cadena perpetua por cargos de drogas. "Me ofrecieron dejarme ir por dirigir una 'empresa criminal' y varios presuntos homicidios a cambio de la verdad sobre los asesinatos de Tupac y Biggie —el rapero The Notorious BIG, rival de Tupac y muerto seis meses después, en 1997—; prometieron que destruirían la acusación y detendrían al gran jurado si los ayudaba", relata. Tupac y Biggie estaban inmersos en una profunda rivalidad entre la costa este y la costa oeste de Estados Unidos, que definió la escena del hip-hop de la década de los 90.
Tupac se encontraba en un BMW conducido por la fundadora de Death Row Records, Marion Suge Knight, esperando en un semáforo en rojo. Entonces, el Cadillac de Davis y Anderson, también de Terrence Bubble Up Brown y DeAndre Freaky Smith —también muertos—, se detuvo a su lado y empezó a disparar. La muerte del icono del hip-hop se produjo mientras su cuarto álbum en solitario, All Eyez on Me, seguía en las listas, con unos cinco millones de copias vendidas. Nominado seis veces a un premio Grammy, todavía hoy es considerado uno de los raperos más influyentes y versátiles de todos los tiempos.
