La mayoría de los ciudadanos de los Estados Unidos rechazan de manera clara cualquier uso de la fuerza militar para tomar el control de Groenlandia, a pesar de que el debate sobre el futuro de la isla ártica se ha intensificado a raíz de las declaraciones del presidente Donald Trump. Así lo revela una nueva encuesta de YouGov, hecha pública este martes, que dibuja una brecha evidente entre la retórica de la Casa Blanca y la opinión pública norteamericana.
Según el sondeo, realizado el 7 de enero a 2.223 adultos en Estados Unidos, el 73% de los encuestados se opone a que el país utilice la fuerza militar para tomar el control de Groenlandia. Solo un 8% apoya esta opción, mientras que un 19% se declara indeciso. Los datos muestran un rechazo transversal que va más allá de las líneas partidistas tradicionales.

Incluso entre los votantes republicanos –el núcleo electoral del presidente– la idea de una intervención armada no genera consenso. El 60% de los simpatizantes del Partido Republicano se oponen, el 15% está a favor y un 25% admite no tener una posición definida. El resultado evidencia los límites del apoyo interno a una eventual escalada militar en un territorio que forma parte del reino de Dinamarca y está vinculado a la OTAN
El panorama cambia ligeramente cuando la pregunta se centra en una posible compra de Groenlandia, una idea que Trump ya había planteado durante su primer mandato y que ha vuelto a poner sobre la mesa. En este caso, las opiniones están más divididas: el 45% de los encuestados se opone, el 28% da su apoyo y el 27% se muestra indeciso. Aun así, la suma de contrarios e indecisos continúa superando ampliamente a los partidarios de la operación.

Tensión diplomática en aumento
Estos datos llegan en un momento de fuerte tensión diplomática. Las últimas semanas, Trump ha reiterado que Groenlandia es “esencial” para la seguridad nacional de los Estados Unidos, sin descartar explícitamente el uso de la fuerza. Las declaraciones han provocado una respuesta contundente en Europa. Dinamarca ha recordado que la isla “no está en venta” y ha confirmado que mantiene vigente una norma militar que ordena responder con fuego inmediato ante cualquier invasión, incluso sin órdenes previas.
El debate también ha sacudido a la OTAN, ya que una acción militar norteamericana contra Groenlandia supondría un escenario sin precedentes: un miembro de la alianza atacando el territorio de otro aliado. Expertos en seguridad alertan de que una crisis de este tipo podría poner en cuestión la credibilidad misma de la organización.
En este contexto, la encuesta de YouGov aporta un elemento clave: la opinión pública norteamericana parece mucho más cauta que el discurso político. El rechazo mayoritario al uso de la fuerza indica que una intervención armada no solo tendría costes diplomáticos internacionales, sino también un precio político interno considerable.
La división sobre una posible compra de la isla refleja, en cambio, una zona gris. Muchos ciudadanos no tienen una posición formada sobre una operación que perciben como lejana o abstracta, pero que podría tener consecuencias geopolíticas profundas en el Ártico. De momento, sin embargo, el mensaje es claro: para la mayoría de los estadounidenses, Groenlandia no justifica una guerra.