La toma de posesión de Donald Trump ha quedado manchada por fuertes protestas, que en algunas zonas han acabado en auténticas batallas campales. La poca popularidad de Trump, que a duras penas llega al 40%, sumada a la controversia de su figura y de sus declaraciones, han hecho que muchos hayan salido este viernes a la calle en señal de protesta.

Algunos grupos de manifestantes han intentado bloquear los accesos en el Capitolio e incluso, en algunos puntos, se han podido ver actos vandálicos, con la ruptura de cristales y choques entre los manifestantes y la policía. Las protestas, que está previsto que duren todo el fin de semana, ya han dejado algunos heridos y una cincuentena de detenidos.