Donald Trump v Joe Biden. Es un buen día para comparar la edición gráfica de las portadas y también para descubrir algunos rasgos de la personalidad de los diarios que vienen aquí cada día a sufrir. La impresión que dan todas, unas más (ABC y El Punt Avui) que otros, es que toman a Biden como ganador sin explicar por qué ni cómo. No es que no se pueda hacer. Se puede hacer lo que tú quieras. Pero un poco imprudente ya es. Imagínate que esta noche pasada cambia la cosa a favor de Trump o se produce un empate y Nancy Pelosi acaba de presidenta. Cuando menos contribuye a extender el error de que la política en los Estados Unidos es tan incomprensible como los prospectos farmacéuticos y sentimental como una peña barcelonista.

La Vanguardia, cuando quiere, puede ser el diario más frío y/o monótono del mundo. Mira que el momento en los EE.UU. es de alta temperatura, tensión elevada y emociones fuertes. Pues no: la foto más anodina de todas (quizás no tanto como El País) y la declaración más anodina de todas. A ver, "Seré el presidente de todos los americanos" es el equivalente allí del "Desde pequeño soñaba con jugar en el Barça" de aquí: un tópico marchito. Lástima de oportunidad perdida.

También resulta muy revelador el titular de El Mundo, que acusa a Trump de "sabotear" las elecciones. Muy mal. Trump utiliza todos los recursos legales a su alcance para seguir en la Casa Blanca. ¿Qué hay de malo? Nada. Si ni siquiera ha enviado una mala furgona de antidisturbios, ni un mal teniente coronel a fabricar un atestado. Es lo que este diario hace siempre que alguna cosa no le gusta: embadurnarla con el lenguaje, describirla con la palabra más negativa, distorsionar la realidad. Será que se lo miran todo con el ojo torcido.

También fíjate en el titular de debajo, donde habla del español como "lengua del Estado". Suena a que lo tienes que escribir en mayúsculas y con admiración: ¡LA LENGUA DEL ESTADO! Suena a "religión del Estado" o a "equipo de fútbol del Estado", a cosa cerrada en un almacén polvoriento del Patrimonio Nacional, y no al más real y más amable "la lengua de los españoles", por ejemplo. Que el título sea una queja, además, explica muchas cosas de la mentalidad de los que hacen las portadas del diario.

El País, Ara o El Periódico hablan del mismo asunto que El Mundo (es decir, la pugna Trump-Biden) sin necesidad de acusar, usando los verbos adecuados: resistirse, acusar, maniobrar... Ara tiene una edición gráfica de la portada mejor que ningún otro diario —como casi siempre que se lo compara con el resto. Las fotos limpias, el crop al punto, sin micrófonos, perfectamente sincronizadas con los titulares... Lástima que ponga las acusaciones falsas, sin base ni pruebas, de Trump a la misma altura que un hecho fácilmente comprobable como es que Biden, cuando cerraron la portada, tenía más votos electorales. Hace un poco de ruido. El Periódico, en cambio, acierta más con la letra: "se adelanta / se resiste" es, además, un juego de palabras más dramático ¿no?

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