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París vivirá este jueves una noche de máxima vigilancia. Aunque el partido entre Francia y Marruecos, correspondiente a los cuartos de final del Mundial 2026, se disputa a miles de kilómetros de distancia, en Estados Unidos, las autoridades francesas han activado un amplio dispositivo de seguridad para evitar posibles incidentes durante las celebraciones posteriores al duelo.

La Prefectura de Policía de París ha calificado el partido de "alto riesgo" y ha anunciado medidas excepcionales, entre las que se encuentran el despliegue de drones de vigilancia, la prohibición de material pirotécnico y un refuerzo policial especialmente intenso en los puntos habituales de concentración. El dispositivo entrará en vigor a partir de las nueve de la noche, antes del inicio del partido, y se mantendrá durante toda la noche.

El recuerdo del Mundial de Catar todavía pesa. Tras la victoria de Francia contra Marruecos en las semifinales de 2022, más de 260 personas fueron detenidas en todo el país, 167 de ellas en París, en incidentes vinculados a las celebraciones. Las autoridades temen que un nuevo enfrentamiento entre dos selecciones con una fuerte carga emocional pueda repetir escenas similares.

Los focos de preocupación

Uno de los principales focos de preocupación son los Campos Elíseos, la emblemática avenida parisina que conecta el Arco de Triunfo con la plaza de la Concordia y que tradicionalmente concentra las celebraciones deportivas. La zona ya fue escenario de disturbios tras los éxitos del Paris Saint-Germain en la Champions League, con cientos de detenciones y decenas de heridos.

Por este motivo, varios comercios de la zona han protegido sus escaparates y las autoridades han ordenado el cierre de algunas estaciones de metro próximas a la avenida para evitar grandes aglomeraciones. También otras grandes ciudades francesas han anunciado refuerzos policiales y medidas preventivas.

¿Por qué tiene esta dimensión?

Más allá de la rivalidad deportiva, el partido tiene una dimensión especial en Francia, donde vive una comunidad marroquí de unas 800.000 personas, una de las más numerosas del país. En ciudades como Estrasburgo, de donde provienen algunos jugadores de los Leones del Atlas, el duelo se vive con una intensidad particular.

"Tenemos toda nuestra vida en Francia, pero nuestros vínculos con Marruecos siguen siendo muy fuertes", ha explicado Jamal Boussif, presidente de la asociación Estrasburgo Plural, que ha hecho un llamamiento a celebrar el resultado con calma y respeto para evitar que una fiesta deportiva se convierta en un problema de orden público.

El contexto actual, sin embargo, es diferente al de hace tres años y medio. Las relaciones diplomáticas entre Francia y Marruecos han mejorado después de que Emmanuel Macron reconociera en 2024 que el futuro del Sáhara Occidental se enmarca dentro de la soberanía marroquí, un gesto que reforzó los lazos entre París y Rabat.

El partido

En el ámbito deportivo, Francia llega al partido como una de las favoritas del torneo. Los actuales campeones del mundo de 2018 y finalistas de 2022 superaron los octavos de final con una victoria ajustada contra Paraguay (1-0), con gol de penalti de Kylian Mbappé, que ya acumula siete goles en el Mundial.

Marruecos, por su parte, ya no quiere ser visto como la sorpresa del campeonato. El entrenador Mohamed Ouahbi ha rechazado cualquier sensación de haber cumplido solo por haber llegado a los cuartos y ha asegurado que el objetivo es seguir avanzando: "Lo extra es ganar el Mundial". El partido decidirá el primer semifinalista del torneo, pero en Francia la preocupación no solo está en el terreno de juego. También se mira qué pasará cuando suene el pitido final.