Ni es miembro del G20 ni tampoco es miembro de los BRICS, después de anunciar la ampliación del grupo con seis nuevas incorporaciones. Pakistán tiene una ubicación geoestratégica muy importante y además es la quinta población más mayor del mundo. Sin embargo, nadie se acuerda geopolíticamente del país. También tienen un poderoso ejército y armas nucleares y una economía semiindustrial. Pero, a pesar de todo, podría acabar perdiendo el poco poder que le quedaría en un escenario mundial.
🌍 Qué se esconde detrás de la cumbre del G20: ¿será más importante que los BRICS?
Tal como señala un artículo de The Diplomat, podría haber cuatro razones principales: las corrientes geopolíticas, la inestabilidad interna del país, el ascenso de la India y la indiferencia de China.
La geopolítica de Pakistán
Pakistán era útil para los Estados Unidos cuando participaba en Afganistán, porque le proporcionaba acceso al país. Además, su ubicación es clave, al lado de la India, China e Irán. Pero con la retirada de los EE.UU. de Afganistán, ahora es un problema de Pakistán estar tan cerca del país.
Irán, por otra parte, continúa aislado y bajo sanciones. Así, la misma publicación constata que los países del Medio Oriente pueden comercializar con Occidente, India y la China a través del mar. Un hecho que disminuye la utilidad geográfica de Irán y Pakistán. En este sentido, a India tampoco le resulta demasiado atractiva la ubicación estratégica del Pakistán. China sale un poco mejor parada en este sentido, pero también tiene sus recursos y comercio terrestre con Europa y Asia Central.
Por otra parte, eso ha comportado una serie de problemas. Tal como ha quedado patente, y recoge la fundación política alemana Friedrich-Ebert-Stiftung en un ensayo, las crecientes tensiones geopolíticas entre grandes potencias como los Estados Unidos, China y Rusia han hecho que crezcan las preocupaciones (y las presiones) para que Pakistán se vea obligado a escoger un bando. Y claro está, la decisión es compleja. Problemas con los vecinos y problemas dentro de las mismas fronteras.
Inestabilidad interna
Saber utilizar la influencia diplomática y económica es algo que va ligado con la inestabilidad del país. Una cosa que Pakistán no tiene. India lo hace mejor. The Diplomat insiste en que el gobierno de Narendra Modi se ha pasado mucho tiempo diciendo a las empresas que invirtieran dentro del país, explicando el papel del país en el mundo y hablando constantemente del país en todas partes.
Pakistán, sin embargo, está repleto de problemas. Desde que se cayó el gobierno de Imran Khan a través de una moción de censura en abril del 2022, el país ha pasado por mucha inestabilidad política, un hecho que ha impactado de lleno en la economía del país. Y hay que recordar, también la pandemia del coronavirus. Un escenario nada favorable. Eso ha comportado protestas, algunas violetas y todavía no se sabe ni cuándo se celebrarán las elecciones. Esta situación política, no ayuda nada a los inversores extranjeros a invertir en el país. Y evidentemente, tampoco favorece la situación diplomática.

La fundación alemana destaca precisamente que Pakistán tendría que centrarse en fortalecer su diplomacia exterior y buscar buenas relaciones con los países vecinos. Internamente, tiene que trabajar para alcanzar la estabilidad política, la igualdad social y el fortalecimiento de las instituciones nacionales. Pakistán es visto para muchos como un centro de conectividad regional en potencia y también un centro de innovación en el futuro. Ahora bien, la misma entidad destaca que para conseguirlo, el Pakistán tiene que encontrar maneras de desarrollar su industria tecnológica, reformando su sector educativo y aprovechando su población juvenil.
La relación entre Pakistán y China
Aunque China y el Pakistán mantienen una relación estrecha, los dos países han reconocido limitaciones de lo que cada uno puede hacer por el otro. Pakistán se ha tenido que espabilar, intentando mantener relaciones con los EE.UU., Rusia y países del Oriente Medio. Y eso básicamente es porque el país ha intentado ir saliendo de las crisis que han durado durante un año y también los préstamos de China.
El mismo artículo en The Diplomat resalta que la cultura política y militar de Pakistán ha recibido más influencia de Occidente que de China. Y eso, constata, dificulta que se pueda conectar con China. Además, China tiene sus preocupaciones justamente al otro lado: Taiwán, Japón y la presencia de los EE.UU. en la región. China habría invertido cerca de 58.000 millones de euros en el Pakistán, para crear el corredor económico entre China y el Pakistán. Pero entre las crisis políticas del Pakistán y la inestabilidad económica, China tendría que esperar muchos años para que este dinero invertido dé un beneficio. Eso ha provocado que China se mire con cierta indiferencia su país vecino, y más con las relaciones de amor odio con India.

El papel de la India
El gobierno de Narendra Modi se ha esforzado por llevar a India por todas partes. Buscando empresas, inversores, hablando del país en todas partes. Y eso se nota. En este sentido, India ha tenido un papel muy importante en la reunión de los BRICS y además, celebra la cumbre del G20 dentro de sus fronteras, aunque con las ausencias del presidente ruso, Vladímir Putin, y el chino, Xi Jinping. Y este camino ha dejado muy atrás el Pakistán, que ve que las opciones para atrapar a la vecina India, se esfuman. Pakistán ya no tiene demasiada influencia ni militar ni política sobre India, destaca la misma publicación. Los intereses se centran en mantener la orden dentro de casa, y por ahora, también es dificultoso.
Todo esto, hace que el Pakistán no tenga ni las mejores condiciones económicas, ni políticas para marcar músculo ante la comunidad internacional. Después del abandono por parte de los EE.UU. de Afganistán, se ha quedado sin el paraguas americano cerca. China e India se las han sabido arreglar para tocar teclas de poder y geoestrategia, una carrera que, por ahora, Pakistán, no ha sabido ganar. El artículo señala que harían falta tiempo y mucho esfuerzo para que Pakistán pueda imponerse en el orden mundial. Y que, sobre todo, tendría que empezar poniendo orden políticamente entre sus fronteras. Eso es, cuando menos, uno de los puntos que marca la fundación Friedrich-Ebert-Stiftung, junto con el feudo de fortalecer alianzas con otros países y generar acuerdos bilaterales, gestionando las rivalidades con otras superpotencias.
Imagen principal: Hyderabad, ciudad del Pakistán, durante la celebración del día de la defensa / Efe