Francia afronta una de las caras más duras de la ola de calor. El impacto sanitario ya desborda hospitales, servicios de emergencia y también funerarias, especialmente en la región de París. La presión ha crecido de manera repentina después de varios días con temperaturas extremas, que han superado los 40 grados en diferentes puntos del país.
En París, el servicio de emergencias registró el viernes 26 de junio 109 defunciones en solo 24 horas, según Franceinfo. Se trata de personas que murieron en su casa o en la vía pública y que fueron certificadas por los equipos de emergencia cuando intervinieron. Por lo tanto, la cifra no incluye las muertes que se produjeron dentro de los hospitales, de manera que no es todavía un balance completo del impacto del calor. La comparación, sin embargo, es muy significativa, ya que en un día habitual de esta época del año, el servicio de emergencias suele registrar unas siete defunciones de este tipo.
Hospitales y emergencias, bajo presión
El dato ha encendido todas las alarmas en un sistema sanitario que ya trabajaba al límite. En la Île-de-France, los servicios de emergencias han registrado un fuerte aumento de actividad por el calor, mientras que las urgencias de adultos han llegado a cerca de 3.000 visitas diarias, un 36% más de lo habitual. La ministra francesa de Sanidad, Stéphanie Rist, ha admitido que "la situación es de crisis", y el gobierno francés ha activado el nivel 3 del plan Orsan, el máximo de movilización sanitaria, para reforzar hospitales, clínicas y equipos médicos.
Funerarias y morgues al límite
La crisis también se ha trasladado a las funerarias. En la Île-de-France, varias cámaras funerarias ya "empiezan a saturarse", según Le Parisien, ante el aumento de defunciones, sobre todo de personas mayores encontradas muertas en casa. "Estamos desesperados", explicaba Véronique Bertrand, responsable de una funeraria, al diario francés. El sector también alerta de que algunas funerarias de París están llenas o casi al límite, hasta el punto de que se ha ofrecido a algunas familias trasladar los cuerpos de sus seres queridos a otras regiones por falta de espacio.
Un balance todavía provisional
Los servicios médicos han atendido golpes de calor, deshidrataciones y paradas cardíacas, con casos extremos como el de una paciente con hipertermia que llegó a los 43,7 grados de temperatura corporal. Además, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha cifrado en 74 las muertes por ahogamiento desde el 18 de junio, muchas en zonas de baño no vigiladas. Francia mantiene muy presente el recuerdo de la canícula de 2003, que dejó cerca de 15.000 muertos, y las autoridades advierten que el balance real de este episodio todavía puede tardar en conocerse, porque los efectos del calor pueden aparecer incluso días después de que bajen las temperaturas.
