Tres días después de ser designado nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei aún no ha aparecido en público ni ha difundido ningún mensaje oficial. El sucesor de su padre, el ayatolá Alí Jamenei —muerto al comienzo de la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel— ha mantenido un perfil completamente discreto desde su proclamación. Según ha informado la CNN citando una fuente conocedora de la situación, el dirigente de 56 años resultó herido el primer día de los bombardeos contra la República Islámica. Las mismas fuentes indican que sufrió una fractura en el pie, además de otras lesiones menores, entre las cuales un hematoma alrededor del ojo izquierdo y diversas heridas leves en la cara.

En los últimos días han circulado numerosos rumores sobre el estado de salud del nuevo líder supremo. Su ausencia ha llevado a los medios estatales iraníes y a las redes de propaganda del régimen a llenar este vacío con imágenes de archivo y recreaciones generadas con inteligencia artificial para mantener su presencia mediática. A esta situación se suma una fuerte preocupación por su seguridad. Cualquier aparición pública podría revelar su ubicación en plena escalada militar, hecho que explicaría el silencio y su ausencia desde que ha asumido el cargo.

Algunas pistas sobre su estado han aparecido en los mismos medios oficiales iraníes. Tanto la televisión estatal como la agencia de noticias IRNA han hecho referencia a Mojtaba Jamenei como “veterano de guerra herido”, una expresión que ha alimentado las especulaciones sobre las lesiones sufridas durante los primeros bombardeos. En la misma línea, la poderosa organización benéfica gubernamental Komiteh Emdad ha felicitado al nuevo dirigente utilizando el término persa janbaz jang, que se emplea para describir combatientes que han resultado heridos en combate. Este tipo de calificativos son poco habituales en la retórica institucional.

El régimen asegura que está “sano y salvo”

Después de estas informaciones, la familia presidencial iraní ha intentado rebajar las especulaciones sobre el estado de salud del nuevo líder supremo. Iusef Pezeshkian, hijo del presidente Masoud Pezeshkian, ha afirmado este miércoles que Jamenei se encuentra “sano y salvo”, a pesar de los rumores que apuntaban que había resultado herido durante los primeros días de los bombardeos. En un mensaje publicado en las redes sociales, Pezeshkian ha explicado que había consultado fuentes cercanas al círculo del nuevo dirigente y que estas le habían asegurado que no hay ningún problema. “He oído las noticias sobre que Mojtaba Jamenei resultó herido. He preguntado a algunos amigos que tienen conexiones. Dicen que, gracias a Dios, se encuentra sano y salvo”, ha escrito.

Pancarta de Ali Khamenei entregando la bandera de Irán a su hijo Mojtaba / EFE
Pancarta de Alí Jamenei entregando la bandera de Irán a su hijo Mojtaba / EFE

Mojtaba Jamenei continúa siendo una figura poco conocida incluso dentro del sistema político iraní. A lo largo de los años casi no ha pronunciado discursos públicos ni ha participado en actos oficiales. A pesar de esta ausencia, su figura ya ha comenzado a aparecer en el espacio público. En Teherán se han instalado grandes pancartas con su rostro y un mural gigantesco que representa a su padre difunto entregándole la bandera de Irán. Durante décadas ha ejercido un papel influyente entre bastidores, especialmente en el ámbito de la seguridad y la coordinación de asuntos militares desde la oficina del líder supremo. Sus estrechas relaciones con la Guardia Revolucionaria han sido clave en esta trayectoria. Sin embargo, se sabe muy poco sobre su carácter o sobre qué línea política pretende seguir al frente del país, más allá de su proximidad con los sectores más duros del régimen.