La ciudad de Járkov, segunda urbe más poblada de Ucrania y situada a pocos kilómetros de la frontera rusa, se despierta este viernes con la oscuridad de la noche en plena jornada para miles de familias. Un ataque a una gran instalación energética atribuido a las fuerzas rusas ha dejado la mayor parte de la ciudad sin electricidad, y con ella, sin calefacción en un momento en que el invierno impone temperaturas extremadamente bajas en la región.
El alcalde Ihor Terekhov ha informado que las unidades de emergencia trabajan sin descanso para intentar reparar los daños, aunque no ha precisado qué tipo de equipamiento energético ha sido destruido en el ataque. El gobernador regional, Oleh Syniehubov, ha indicado que se está evaluando la magnitud de las pérdidas, pero la situación es crítica para muchos hogares que dependen de la red eléctrica y de los sistemas de calefacción para soportar las gélidas condiciones exteriores.
Este ataque llega en plena oleada de hostilidades más intensas, dentro de una campaña consistente de Moscú para atacar la infraestructura energética de Ucrania durante la época más dura del año. Las temperaturas en Járkov hoy oscilan alrededor de −12 °C a −15 °C, con una sensación térmica que puede llegar a casi −20 °C por el viento penetrante –una prueba más de la severidad de las condiciones que enfrentan los civiles–.
Ucrania, sin calefacción, con temperaturas críticas
El presidente Volodímir Zelenski ha continuado coordinando la respuesta estatal, celebrando reuniones urgentes con responsables regionales para priorizar la restauración de servicios esenciales. Durante la noche pasada, se reportaron nuevos impactos en la capital, Kyiv, donde cientos de edificios de apartamentos continúan sin calefacción a raíz del último ataque ruso.
En respuesta a la crisis, el Reino Unido anunció un paquete de ayuda de emergencia energética de 20 millones de libras –aproximadamente 23,5 millones de euros– para contribuir a mantener calefacción y electricidad en hogares, escuelas y hospitales durante el invierno. Este apoyo se añade a otros esfuerzos internacionales para paliar el sufrimiento de la población.
La primera ministra ucraniana, Yulia Svyrydenko, ha implementado medidas para adaptarse al escenario energético deteriorado, incluyendo la reducción de los toques de queda nocturnos y facilitando la importación de energía, al tiempo que defiende la necesidad de maximizar recursos para hacer frente a posibles cortes prolongados. En Kyiv, las vacaciones escolares se han extendido hasta principios de febrero para proteger a los niños de las condiciones gélidas sin calefacción fiable.
¿De qué manera se puede mantener el apoyo a Ucrania?
Mientras las autoridades trabajan a contrarreloj para reparar líneas e infraestructuras, organizaciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional exploran programas de apoyo financiero para garantizar asistencia continuada a la población afectada. La directora del FMI, Kristalina Georgieva, visitó por sorpresa Kyiv para mostrar solidaridad y discutir un programa de préstamos de más de 7.000 millones de euros.
Entretanto, a escala diplomática, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, expresó el compromiso de mantener el apoyo a Ucrania, destacando la necesidad de reforzar las defensas aéreas para proteger infraestructuras civiles y, finalmente, conseguir una paz duradera. Zelenski, en su discurso nocturno, rechazó categóricamente la idea de que Ucrania sea un obstáculo para la paz, reafirmando su determinación en medio de lo que muchos consideran una batalla no solo militar sino por la supervivencia civil en un invierno extremo.
Este ataque a Járkov y sus efectos en el sistema energético reflejan un momento crítico en la guerra: cuando la falta de luz y calor se convierten en parte integral de la resistencia y la vida cotidiana de los ucranianos.
