Édouard Balladur, ex primer ministro francés y una de las figuras destacadas de la derecha francesa de finales del siglo XX, ha muerto este lunes a los 97 años. Su familia ha comunicado la defunción, recogida por el portal de noticias Franceinfo. Balladur había abandonado la primera línea política dos décadas atrás, después de haber dedicado más de medio siglo a la vida pública francesa.
Nacido en 1929 en Esmirna, en la actual Turquía, en el seno de una familia de origen armenio, Balladur construyó una larga trayectoria vinculada al gaullismo y a la derecha francesa. Su carrera política empezó a consolidarse en 1964, cuando se incorporó al gabinete de Georges Pompidou, entonces primer ministro de Charles de Gaulle.
Una carrera en el corazón del gaullismo
Aquella etapa fue también decisiva en su relación con Jacques Chirac, con quien mantendría durante décadas una estrecha alianza política, marcada posteriormente por la rivalidad. Balladur formó parte del entorno de Pompidou durante los años sesenta y continuó avanzando dentro de las estructuras de poder del gaullismo francés.
El salto más importante de su carrera llegaría en los años ochenta. Cuando Chirac volvió a ocupar el cargo de primer ministro en 1986, Balladur asumió un papel central dentro del gobierno. Fue nombrado ministro de Estado y dirigió el Ministerio de Economía, una responsabilidad que lo situó en el centro de la política económica francesa entre 1986 y 1988.
Su relación con Chirac se convirtió en uno de los ejes de su trayectoria. Durante años compartieron espacio político y proyecto, pero la sucesión de Chirac al frente del Govern acabaría abriendo una fractura entre ambos.
El hombre que desafió a Chirac y perdió
En 1993, después de la victoria de la derecha en las elecciones legislativas, Chirac optó por preparar su candidatura a la presidencia de la República y Balladur lo sustituyó como primer ministro. Durante dos años encabezó el gobierno francés en un periodo marcado por la cohabitación con el presidente socialista François Mitterrand.
Desde Matignon, Balladur consolidó su imagen como dirigente moderado y tecnócrata, con especial énfasis en las cuestiones económicas. Su popularidad durante los primeros meses de mandato lo llevó, finalmente, a tomar una decisión que cambiaría definitivamente su relación con Chirac: presentarse a las elecciones presidenciales de 1995.
La candidatura de Balladur provocó una dura pugna dentro de la derecha francesa. A pesar de partir inicialmente con una posición favorable, no consiguió llegar a la segunda vuelta. Quedó tercero en la primera ronda, por detrás del socialista Lionel Jospin y del propio Jacques Chirac, que acabaría imponiéndose en la segunda vuelta y convirtiéndose en presidente de Francia.
La derrota marcó el final de su etapa política más influyente. Balladur se alejó progresivamente de la primera línea y, dos décadas después de retirarse de la política, ha muerto a los 97 años. Con su desaparición, Francia pierde a uno de los representantes de una generación política formada en el gaullismo y marcada por las grandes transformaciones de la derecha francesa durante la segunda mitad del siglo XX.
